El mono borracho en el ojo del tigre: el camino hacia el bien.

Hay, al menos, dos temas importantes en la cinematografía de Jackie Chan: la defensa del honor y el actuar de manera correcta. Dependiendo del filme, uno u otro es el que tiene preeminencia. Shanghai Knights (2003, David Dobkin), por ejemplo, nos conduce por el camino del honor; El invencible (1997, Samo Hung) se encamina por el segundo sendero. La mayoría de las veces, sin embargo, son caminos que se cruzan, como ya sucedía en una de sus primeras obras destacables, El mono borracho en el ojo del tigre (1978), bajo la dirección de Yuen Woo-Ping.

En dicho filme, el gobernante de una comarca tiene un hijo algo insubordinado y libertino. Wong Fei-Hung se la vive gastando bromas a sus superiores y es un pícaro sin remedio. Pero desde el inicio del filme es claro que, en el fondo, está libre de malas intenciones: cuando ve a un hombre de quien se están aprovechando, él sale en su ayuda y pelea por su causa. La idea llega a ser dudosa en ocasiones (el intento de estafa en el restaurante, al robar el dinero para el vino), pero hay razones para creer que, más allá de sus jugarretas, el joven sabe que lo importante es defender las causas justas, actuar del modo correcto. En apoyo de tal idea están los momentos donde se avergüenza de lo que hace. El arrepentimiento es el síntoma de las creencias que Wong tiene en el fondo. ¿Qué persona que desea y gusta de hacerle daño a otros experimenta dicho sentimiento constantemente? ¿Alguien, acaso?

Más avanzada la historia, el padre de Wong decide que lo mejor es que lo discipline Beggar So, un notable maestro de kung fu. El joven, claro, intenta escapar de él y lo consigue. Pero aquí aparece el otro tema mencionado al inicio: un asesino a sueldo lo ataca y lo deja en ridículo; más aún, se burla del kung fu que le enseñó su padre. Su honor y el de su familia es mancillado. Esto causa que Wong decida regresar con Beggar So para someterse a su riguroso entrenamiento, con el objetivo de cobrar revancha algún día.

Lo sugerente del filme es la unión entre estos dos temas. La afrenta es porque su padre fue el menospreciado, no porque el orgullo de Wong fue herido. El deseo de revancha se debe a que no estuvo a la altura, pues no pudo hacer lo correcto, defender el honor de su padre. Y al terminar la película los dos temas se engarzan a la perfección: la defensa del honor antes mancillado es también la lucha por lo correcto ─evitar que el asesino mate a su padre─.

¿Cómo se llega a esto? Existe una suerte de crecimiento, pues el entrenamiento de Wong no solo fortalece sus características físicas; a la vez, hay un entrenamiento en la paciencia, en la perseverancia y la sinceridad (no hacer trampa en los ejercicios). El espíritu también se fortalece. A través de este trabajo, aquellas creencias que el joven tenía en el fondo de su alma salen a flote. Tras un año de entrenamiento, el joven es un poco más maduro, menos impulsivo y, sobre todo, reconoce las deudas que tiene con aquellos que lo han formado, su padre y So.

No es coincidencia que todos los grandes peleadores del filme tengan un alto sentido de responsabilidad y justicia. El padre de Wong, su tía y Beggar So; incluso el asesino se comporta bajo un código que no rompe: matar solo a quien ha prometido matar… y la única vez que rompe sus reglas termina muriendo. La visión del filme es atractiva: el camino hacia el bien corporal es el mismo que se dirige al bien moral, entendiendo por «bien» el estado donde uno alcanza todo su potencial, en tanto peleador y ser humano. Pero dicho camino es duro y hace falta un guía de mano firme que nos lleve por él. Siempre existe la posibilidad de huir, desde luego, pero ¿a qué costo será? ¿La muerte? Tal vez, o eso indica el final de Thunderleg, el asesino a sueldo.

Otro aspecto que merece atención en El mono borracho en el ojo del tigre es la mezcla de la comedia con la acción que Jackie Chan lleva a cabo en esta obra. Algo que hará el resto de su carrera con genialidad, por lo demás. Pero sobre esto ya ha corrido mucha tinta y aunque no sea más importante, sí es una corriente de aire fresco el observar otros aspectos. La cinta no se reduce a coreografías, momentos divertidos y peleas bien filmadas, por más excelente que sea en todos estos aspectos.

Título original: Zui quan.
Título: El mono borracho en el ojo del tigre.
Director: Yuen Woo-Ping.
Guion: Lung Hsiao, See-Yuen Ng.
Producción: See-Yuen Ng.
Fotografía: Hai Chang.
Edición: Hung Poon.
Música: Fu Liang Chou.
País: Hong Kong.
Año: 1978.
Elenco: Jackie Chan (Wong Fei-Hung), Siu Tin Yuen (Beggar So), Kau Lam (Wong Kei-Ying), Jang Lee Hwang (Jim Ti-Sam/Thunderleg).

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