Ese sentimiento del verano: tiempo para olvidar.

Un cliché no nace de la nada. Existe porque es un lugar que ha sido transitado muchas veces, y así ha sido, ya que en él hay algo imprtante, algo que todos pueden sentir propio, o es capaz de despertar la emoción de cualquier persona en el mundo. Los clichés se fundamentan en algo que compartimos todos; quizá, vale decir, en ciertos rasgos de la condición humana. Y por ello, nunca son aburridos por sí mismos. Todo lo contrario, despiertan esa emoción inexplicable, cuando la obra parece estar hablando de nosotros. «¡Es que, claro, yo he experimentado eso!», llegamos a exclamar con admiración.

Por sí mismos, los clichés no son aburridos. Pero llegan a serlo por la repetición, lo que es muy distinto. Nadie se aburre de recibir un premio, por lo que ello significa; pero sí se puede cansar de recibirlos a cada rato. Del mismo modo, ver un cliché no es cansado ni una pérdida de tiempo, si uno consigue olvidar todas las veces que lo ha visto. Ver un cliché como si fuera la primera vez, he ahí un reto. Solo el abuso de ellos ha llegado a convencernos de que evitarlos es aún más valioso. Pero no es cierto. En ocasiones, vale más un lugar muy transitado que su transgresión.

Lo anterior sucede con Ese sentimiento del verano (2015). El filme de Mikhaël Hers tiene todos los ingredientes para transitar por un lugar común. Sasha muere de repente, y su esposo, Lawrence, cae en una profunda tristeza por varios años. Vagabundea un poco, llora algunas veces y, tras largo tiempo, consigue recuperarse y empezar una relación. De hecho, la película termina e inicia de manera muy parecida, con tomas de la cuidad y una escena en la cama, como si de este modo quedara constancia de que la vida de Lawrence ha empezado de nuevo, tras ese largo impasse. Con una historia semejante, podrían esperarse escenas en bares, paseos en la noche recordando a Sasha mientras algunas lágrimas brotan, y tal vez flashbacks de los viejos tiempos. También cabría esperar reuniones con los amigos en común, o la revisión de las pertenencias de Sasha con el acompañamiento de música melancólica. Y cuando la nueva mujer apareciese, tendría lugar ese momento donde el protagonista se plantearía si no es una ofensa a la memoria de su esposa muerta el salir con alguien más. Pero Hers no hunde a su personaje en el desconsuelo y después, como de rebote, lo eleva hacia la felicidad por un nuevo amor.

Ese sentimiento del verano apela a otra aspecto: el tiempo. Muestra cómo la tristeza se va desvaneciendo poco a poco, a lo largo de más de seis años. No hay sobresaltos en el relato; el protagonista continúa con su trabajo de traductor, yendo a fiestas y visitando a sus amigos. Está triste, claro, pero tiene la fuerza para continuar viviendo. Así, el filme no es más que la contemplación de un proceso lento, donde los cambios apenas se van percibiendo, hasta que Lawrence puede besar a otra mujer. Sin embargo, por más realista que sea el asunto —porque quizá muchas pérdidas se superan así, por el paso del tiempo—, la simpleza del film es abrumadora. No hay ni una propuesta ni una intención estética, porque dilatar un relato, con escenas que casi son de relleno, para mostrar cómo pasa el tiempo, no tiene ningún mérito. Abordar el tiempo es un asunto más complicado que montar escenas y, entre ellas, intercalar letreros que informen el número de años que han pasado. En la intención de evitar los clichés, la película toma el camino más anodino. No hay emoción ni nada de interés aquí. Más entretenido que este film, e incluso más importante, es cualquier otra cinta que no tema caminar por los lugares comunes.

ese-sentimiento-del-veranoTítulo original: Ce sentiment de l’été.
Título: Ese sentimiento del verano.
Director: Mikhaël Hers.
Guion: Mikhaël Hers, Mariette Désert.
Producción: Pierre Guyard.
Fotografía: Sébastien Buchmann.
Edición: Marion Monnier.
Música: David Sztanke.
País: Francia, Alemania.
Año: 2015.
Elenco: Anders Danielsen Lie (Lawrence), Judith Chemla (Zoé), Thibault Vinçon (David), Timothé Vom Dorp (Nils), Stéphanie Daub-Laurent (Sasha).

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Se puede ver Ese sentimiento del verano de manera gratuita durante el 7° My French Film Festival, en la página del festival, hasta el 13 de febrero de 2017.

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