Pasaia Bitartean: aproximaciones a la ciudad.

Transcurren aproximadamente veinte minutos de Pasaia Bitartean en los que vemos planos fijos de diferentes lugares de un puerto. No sabemos cuál es ─si nos olvidamos del título─, pero sí se puede reconocer que se trata del mismo lugar. Porque la repetición es también una forma de señalar cosas, aunque la gente suela aburrirse con ella. Los planos nos revelan que la arquitectura y la dinámica (la parsimonia en todas las actividades) en el puerto es la misma, así que, aunque no sabemos dónde nos emplaza el filme, lo que es claro es que no salimos de una localidad bien definida. Otra de las cosas que nos muestra la repetición es que el puerto tiene dos actividades principales: el turismo y la industria.

Poco más es lo que podemos ver en estos primeros minutos. Mirarlos es casi observar vistas semejantes a las de los Lumière, salvo, claro está, porque en el film de Irati Gorostidi hay diferentes tipos de planos. Y, de algún modo, se puede decir que lo que le «falta» a la cinta es la palabra, como lo sintieron los primeros cineastas, debido a que la imagen no es capaz de decir algo por sí sola. Y después llega a ella, acompañada de un notable cambio de registro. Tras estos planos fijos, mediado por una pantalla en negro que parece funcionar como un punto y seguido, tiene lugar un plano secuencia de varios minutos. La cámara se desliza sobre el agua, y observa «a ras de suelo». Una voz over, por su parte, nos indica el sentido de las imágenes: mapear, cartografiar, y cualesquiera otra forma de representar y contemplar la ciudad, nos muestra muy poco de ella. La cinta hace un paralelo entre la distribución de los edificios de una ciudad y la distribución de los libros en una biblioteca. Lo que se sabe en ambos casos es algo general, dónde está cada cosa, hacia dónde ir, cómo recorrer, pero se pierde algo importante: el hecho de conocer el contenido de cada libro, lo que viene a ser la experiencia de recorrer la ciudad.

Y efectivamente, se descubre que eso es lo que pasó con los primeros veinte minutos de Pasaia Bitartean. Uno se hace con una imagen del puerto, e incluso se pueden mencionar algunos rasgos de él, pero de ningún modo se siente haberla experimentado, por más planos que hayamos visto. De hecho, parece todo un reto el pensar en una imagen digna de recordar. Por el contrario, el travelling que sigue a los planos fijos nos dota de varias imágenes memorables, como el gran barco negro que la cámara se detiene a ver, casi asombrada. Y es que, como dice la voz del film, «a pie de calle, la ciudad cambia». De este modo, uno lee los libros de esa gran biblioteca. Y uno, como recuerda citas o sus pasajes favoritos, también puede recordar calles, edificios, estatuas y personas. La voz dice, otra vez con mucha razón, «que para poder recordar las ciudades tal vez es necesario olvidar el modo de contemplarlas». Es decir, hacer a un lado mapas, trazos, líneas; y entregarnos a su recorrido, a desarrollar lo que la película llama «geografías subjetivas».

Hacia el final, Pasaia Bitartean nos entrega una de estas « geografías». Un hombre, parado en la ventana de su departamento, nos habla sobre la misma ciudad que ya hemos visto de dos formas: contemplándola y recorriéndola (un poco de ella, al menos). Y la ciudad de la que nos habla tiene tal viveza y secretos que pareciera ser una completamente diferente. Pero no. He aquí lo maravilloso de esas «geografías subjetivas». No importa de cuántos modo se vea una ciudad, nada se asemeja a caminar en ella. Uno descubre por dónde conviene ir o por dónde no, y hacía dónde vale la pena encaminar los pasos. Hay cierto bersognismo en este filme, al menos en la intuición siguiente:

Todas las fotografías de una ciudad, tomadas desde todos los puntos de vista posibles, podrán muy bien completarse indefinidamente las unas con las otras, pero nunca equivaldrán a ese ejemplar con relieves que es la ciudad donde uno se pasea.

Introducción a la metafísica. p. 10

pasaia-bitarteanTítulo: Pasaia Bitartean.
Directora: Irati Gorostidi.
Guion: Jonander Agirre Mikelez, Ana Aitana Fernández Moreno, Irati Gorostidi Agirretxe.
Producción: Jonander Agirre Mikelez, Ana Aitana Fernández Moreno, Irati Gorostidi Agirretxe.
Cámara: Alavaro Sau Razkin.
Edición: Usue Arrieta, Vicente Vázque.
Sonido: Xabier Hernaiz, Gerard Ortín, Iosu Gonzalez Extabe.
País: España.
Año: 2016.

Bergson, Henri. Introducción a la metafísica. Traducción: Rafael Moreno. 1ª edición, México: Universidad Nacional Autónoma de México – Centro de Estudios Filosóficos. 1960. Colección: Cuadernos/8.

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Se puede ver Pasaia Bitartean de manera gratuita en la página del Festival Márgenes, hasta el 31 de diciembre de 2016.

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