La vida secreta de tus mascotas: ignorando lo importante.

La vida secreta de tus mascotas (2016) parte de uno de los hechos más atractivos y aterradores: lo que sucede fuera de nuestra vista. Tan interesante es esto que, como ya sabía Oscar Wilde, basta esconder algo para hacerlo atractivo. Así entonces, aquello que siempre ha estado oculto, no tiene otro efecto en nosotros sino estimular nuestro afán por descubrirlo y, una vez que lo hacemos, la emoción es mayúscula. Pero también se trata de algo aterrador, porque se descubre que suceden cosas, incluso en nuestras narices, sobre las que no tenemos ningún control. El paralelo que hay entre el filme de Yarrow Cheney y Chris Renaud con Toy Story (John Lasseter, 1995) ya se ha señalado. Y quizá esta cinta revela como ninguna los dos aspectos que hemos mencionado: por un lado, está la fascinación que despierta ver a los juguetes con vida; por otro, el terror que provoca saber que el muñeco junto a nosotros solo está fingiendo no estar vivo. Desde luego, el filme de Pixar nunca aborda esto último con detenimiento, pero no se puede evitar pensar en la vida que habrá llevado el pobre Sid una vez que supo que debe cuidarse de los juguetes.

En el caso de La vida secreta de tus mascotas, el hecho fuera de la vista es, precisamente, aquello que hacen las mascotas cuando sus dueños no están en casa. Asistimos a todo un día donde los perros organizan fiestas, otros salen de casa para visitar a sus amigos, y algunos ven telenovelas mexicanas. El enfoque se pone, sin embargo, en el perro Max, a quien su dueña Katie presenta un nuevo hermano, Duke. La querella entre ambos desemboca en que terminen perdidos y perseguidos por el control de animales. Además se encuentran con un grupo de mascotas abandonadas, lideradas por un conejo, habitantes de un mundo subterráneo, a quienes Max y Duke hacen enojar. Esto provoca una persecución por toda la ciudad que culmina en un clásico final feliz con una pareja de enamorados y los dos perros como amigos entrañables.

Lo curioso de la cinta es que, como Toy Story, también deja de lado el aspecto aterrador. Pero en este caso es más cuestionable, porque los juguetes que fingen no estar vivos solo pueden traer a cuento el miedo a lo sobrenatural. Pero en el caso de las mascotas hay al menos dos aspectos a tener en cuenta. Uno es el descuido de los animales de compañía por dueños que se marchan todo el día de casa, y creen que las necesidades de sus mascotas están satisfechas solo por dejarles comida y agua. Max al pendiente de la puerta, esperando la llegada de Katie, es una llamada de atención. Más aún por el inepto paseador de perros, cuya casa es un muladar y ni siquiera sabe contar: no basta con dejar el cuidado de las mascotas a alguien más. El otro aspecto son los animales abandonados. La historia del cerdo tatuado que usaban para practicar, y que abandonaron cuando no tuvieron más espacio en su piel, habla por sí sola. En ambos casos estamos hablando de la vida secreta de las mascotas, cuando se quedan solas en casa y cuando son abandonas por sus dueños.

Pero el filme prefiere dejar esto a un lado y asistimos, únicamente, a una serie de persecuciones y bromas no tan buenas (y muy vistas). Si hay algo que cuestionarle al film es lo siguiente: ¿por qué conociendo la importancia de aquellos temas los abandona, y peor aún, habiéndose dado el tiempo de indicarlos? Uno se ve tentado a pensar que alguien ha subestimado al público (infantil). Lo más extraño de todo llega al final, cuando aparece un plano casi identico a uno que está al inicio, excepto por una sola variante. Al comienzo, sentados afuera de su departamento, vemos a Max y su dueña Katie mirando la ciudad. El plano es importante —y tal vez el mejor de toda la cinta— ya que muestra la estrecha unión entre una mascota y su amo, y cómo juntos enfrentan el mundo. Al final, a esta pareja se une Duke en un plano semejante. Y tras todas las correrías y la amistad nacida entre los perros, queda más claro que juntos le hacen frente a todo. Pues bien, esto es lo más extraño de la cinta, porque un mensaje de amistad es proclamado al final, cuando aquellos temas, referentes a la unión entre dueños y mascotas, se silenciaron. ¿Cómo puede justificarse su unión si los primeros siguen descuidando y abandonando a sus mascotas? La amistad mostrada al final es impostada, ya que, al día siguiente, Max y Duke esperarán otra vez a Katie todo el día, y seguirán bajo el cuidado de ese inepto paseador de perros.

la-vida-secreta-de-tus-mascotas-posterTítulo original: The Secret Life of Pets.
Título: La vida secreta de tus mascotas.
Directores: Yarrow Cheney y Chris Renaud.
Guion: Cinco Paul, Ken Daurio, Brian Lynch, Simon Rich.
Producción: Janet Healy, Christopher Meledandri.
Estudios de animación: Illumination Entertainment.
Edición: Ken Schretzmann.
Música: Alexandre Desplat.
País: Estados Unidos, Japón.
Año: 2016.
Voces: Louis C.K. (Max), Eric Stonestreet (Duke), Kevin Hart (Snowball), Jenny Slate (Gidget), Ellie Kemper (Katie), Albert Brooks (Tiberius), Lake Bell (Chloe).

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