Friend Request: terror burdo.

Últimamente, hay una serie de películas que encuentran su motivación en Internet, y, más en específico, las redes sociales. Entre estas, el género que predomina es el de terror, o el de alguno que no excluya el miedo, y la predilección por este sentimiento no es gratuita, ya que está anclado en la impresión de que Internet puede llegar a ser un lugar muy oscuro. Esto es tan claro que no es necesario mencionar ejemplos, y solo lo desconocen quienes son nuevos aquí. Ante esta impresión generalizada, lo que importa es la postura que tome una cinta. Eliminar amigo (Levan Gabriadze, 2014) sostiene que el problema no es lo que está en la red, sino la maldad que siempre ha existido entre las personas; Cyberbully (Ben Chanan, 2015) es más pragmática y construye una historia para, al final, ofrecer un consejo. Friend Request (2016), por su parte, es una mezcla, muy burda, entre el miedo que puede suscitar lo que está en Internet, y los recursos más vulgares de cualquier película de terror.

Laura es una chica popular, según podemos inferir por la cantidad de amigos que tienen en Facebook, y comparte clase con Marina, quien, por el contrario, no tiene ni un amigo en dicha red social. Un día, se hacen amigas en la mencionada red, sobre todo porque Laura se siente afligida porque ella está sola, pero tras unos días tiene la impresión de que Marina no la deja en paz, pues continuamente le manda mensajes, publica en su muro y está al tanto de todo lo que publica. Laura se siente acosada, así que la elimina de sus amigos. Esto provoca la molestia de Marina, quien decide suicidarse. Pero resulta que ella es una especie de ser sobrenatural, toma el control de la cuenta de Facebook de Laura y comienza a asesinar a sus amigos más cercanos para que aprenda lo que es estar sola. Aunado a ello, tras cada asesinato, el espectro publica en el muro de su examiga los videos de las muertes, y entonces todos los amigos que Laura tiene en Facebook deciden eliminarla.

Pues bien, tal parece que Simon Verhoeven, junto a sus guionistas, nunca decidieron qué hacer. Por una parte, resultan interesantes algunos temas que aborda, aunque siempre por encima: la peligrosa identidad entre el bienestar, o la infelicidad, con la cantidad de amigos que se tienen en una red social; lo complicado que resulta para algunos el desatender sus redes por más pesares que estas les causen; cómo las personas juzgan a alguien con celeridad tan solo por lo que publica en ellas (resulta curioso cómo Laura, tras ver algunas cosas en el muro de Marina, al inicio la juzga como una chica talentosa pero tímida; después, al ver más publicaciones, un tanto perturbadoras, la considera alguien peligrosa); etcétera. Al inicio llega a insinuarse que este es el fondo de la película, sobre todo porque luce como una señal muy clara el que la clase a la que asisten las protagonistas trate sobre la adicción al Internet.

Pero, después, Verhoeven se decanta por poner en escena a un ser sobrenatural, con todo y apariciones físicas. Esto es muy importante, porque entonces el tema del Internet pasa a un segundo plano, y aunque los personajes lleguen a revisar su muro, eso es ya lo de menos. Ahora deben estar atentos a las avispas, a las puertas que se abren, a los ruidos que se escuchan y a los seres demoníacos que los acechan. Eliminar amigo tenía el acierto, por su parte, de dejar al espectro en fuera de campo, y mostrar la pantalla de una computadora. Así era muy claro que el miedo nacía, no del ser que puede agredir físicamente, sino de lo que puede llegar a provocar una acción en Internet. Una vez que al ser sobrenatural se le dota de presencia física, aunque su enojo haya sido producido por algo que pasó en Facebook, ello se debe solo a la feliz coincidencia de que Marina es un ser demoníaco que vive en el siglo XXI. Pero así como pudo ser ofendida en una red social, cabe pensar esta ofensa en cualquier otro siglo, sin ningún menoscabo para la historia del filme. Y así se da paso a la clásica historia del ente sobrenatural que busca venganza, abandonando todo intento de decir algo sobre el tema que dio pie a la cinta.

Entonces comienza la cacería de los amigos de Laura, y ella debe hacer todo lo posible para detener a Marina. Pero en Friend Request nunca hay miedo, si acaso hay sustos, por alguna aparición, por algún sonido, por alguna supuesta imagen perturbadora, o por alguna otra de las manidas formas que hay para asustar (el uso de los espejos, por mencionar otra cosa). Verhoeven nunca logra construir un relato que mantenga el alma en vilo; la presencia de Marina no se siente en el aire, de tal modo que llegue a causar pesar. Tal vez, y solo tal vez, puede asustar cuando hay alguna manifestación física. Una muestra de la poca habilidad del director para armar un relato son sus transiciones: todo se resuelve con un fundido en blanco o con una panorámica de la ciudad, nada más, y nunca tienen mayor sentido. Laura, por su parte, se vuelve más y más insípida con el pasar de los minutos (la muerte de su novio, al final, le afecta tanto como una inyección), y poco hay más que decir.

friend-request-posterTítulo original: Friend Request.
Director: Simon Verhoeven.
Guion: Simon Verhoeven, Matthew Ballen, Philip Koch.
Producción: Quirin Berg, Max Wiedemann.
Fotografía: Jo Heim.
Edición: Denis Bachter, Felix Schmerbeck, Tom Seil.
Música: Gary Go, Martin Todsharow.
País: Alemania.
Año: 2016.
Elenco: Alycia Debnam-Carey (Laura), Liesl Ahlers (Marina), William Moseley (Tyler), Connor Paolo (Kobe ).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s