Ascensor para el cadalso: un debut firme.

La opera prima de Louis Malle data de cuando era un joven de veinticinco años, y es la adaptación de una novela de Noël Calef, que tiene por nombre el mismo que el filme: Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, 1958). Entre los aspectos que más han llamado la atención se encuentra la participación de Miles Davis como el encargado de la banda sonora, una que ha sido editada en un disco homónimo, con una duración de poco menos de cuarenta minutos y que bien puede escucharse/disfrutarse por sí misma, sin que la falta de las imágenes le reste valor a la música.

Las dos historias del filme tienen en común que son crímenes cometidos con estupidez. Por un lado, la pareja principal, Florence Carala y Julien Tavernier planea asesinar al esposo de la primera y hacerlo pasar por un suicidio, para poder estar juntos. Pero a este se le olvida la cuerda con la que pudo subir hasta la oficina del señor Carala, e intentando recuperarla termina atrapado en un ascensor. Así las cosas, se frustra su escapatoria, sus planes, su romance, su honor y hasta su vida. Porque además de olvidar la cuerda, cuando intenta recuperarla, deja las llaves puestas en su auto y sus pertenencias en él. De ello se aprovecha una joven pareja, quienes roban el auto y terminan en un motel, donde asesinan a un alemán. Parece que saldrán impunes, porque el joven se hizo pasar por Julien, así que nadie va tras su pista. Pero la existencia de unas fotografías con el alemán lo colocan en la escena del crimen.

En ambos casos, lo que es notorio es la estupidez en estos crímenes: no dejar evidencia es la primera regla para salir impune, tal como lo revela el cuidado que intentó poner Julien, al comienzo, haciendo que la muerte de Carala pasara por un suicidio. El tipo sabía que no podía cometer errores. Sin embargo, pese a la manifiesta torpeza de los asesinos, lo que resulta interesante es la mirada de Louis Malle. El hombre no alecciona ni reprende: los errores se deben a la simple y común falibilidad humana; no tienen su origen en la idea que los criminales son seres estúpidos. Ni un solo plano ni la música extradiegética indica que censura sus acciones. Aunque partidario de la justicia y de que los criminales no salgan impunes, ni los autores materiales ni los intelectuales, Malle no los hace caer en manos de la justicia por el simple hecho de ser malos. Lo que los condena son las evidencias y sus errores, nada más, pero nada menos. He aquí un director que como buen detective construye y resuelve un caso y un filme sin recurrir a fáciles concepciones morales, sino a hechos y evidencias.

Incluso puede hablarse de un aprecio hacia la pareja principal, que viene a ser el aprecio hacia un amor imposible. En este sentido, el rostro de Florence que abre el filme, mientras dice «te amo», es de una belleza y nobleza admirable. Porque la toma se abre de a poco y descubrimos que no estaba hablando frente a frente con su amante, sino por teléfono. Este es el único momento en el que ellos tienen contacto en todo el filme, así que no es nada gratuito que el teléfono lo descubramos hasta después. Malle les regala un contacto sin la distancia que este impone. El primer plano de Florence diciendo «te amo» hace que estas palabras sean expresadas como si Julien estuviera junto a ella. Un momento de intimidad conseguido con la imagen, porque ya jamas podrán verse otra vez. También pueden mencionarse los momentos finales, cuando Florence acomoda las fotografías donde ella y Juilen están juntos. Aquí la cámara pasa de una a otra, lentamente: no quiere dejar en el olvido los buenos momentos.

Pero este aprecio es moderado: Malle se impone un distanciamiento porque, después de todo, no es partidario de cometer asesinatos, ni siquiera en nombre del amor. De aquí proviene también la importancia y la belleza de los primeros minutos de Ascensor para el cadalso: no solo tiene aquel momento de intimidad, de igual manera, la cámara se aleja poco a poco de ellos, tanto de Florence como Julien. Con este movimiento de cámara Malle impone la distancia, y no es baladí que, precisamente, la conversación pase a ser la planeación del asesinato. Cuando hablan de amor, el director se permite ser próximo y hasta atento con ellos; pero si se trata de matar a alguien, se aleja con cautela.

He aquí otra característica destacable en el trabajo de Louis Malle: se trata de un director que sabe tomar postura, y que pese a hacerlo se maneja con moderación. Nunca cae en un exceso: ni condena, ni alecciona, ni alaba. Y es que tomar una postura no significa descalificar a las otras, menospreciarlas, y mucho menos engrandecer la nuestra. Malle siempre se maneja con una mesura admirable, pues incluso cuando es contrario a algo, no se ensaña con ello. La moderación también puede notarse porque los asesinatos son dejados en fuera de campo: pese a ser medulares para la historia, no es necesaria su aparición, así que Malle eligió no mostrarlos.

Así las cosas, con Ascensor para el cadalso asistimos a un debut firme, que muestra el conocimiento y la sensibilidad del director. Porque además puede hablarse del uso de las luces que se apagan y encienden cuando Julien está atrapado en el ascensor, como si marcaran el pasar de los segundos; la oscuridad que lo rodea cuando es interrogado, que denota que no hay escapatoria para él; la belleza de los planos secuencia en los que Florence recorre la ciudad en busca de su amado, acompañada por el jazz de Davis. Quizá pueda haber alguna recriminación hacia el filme, pero sus méritos son notorios.

Ascensor para el cadalso posterTítulo original: Ascenseur pour l’échafaud.
Título: Ascensor para el cadalso.
Director: Louis Malle.
Guion: Louis Malle y Roger Nimier, basados en la novela homónima de Noël Calef.
Producción: Jean Thuillier.
Fotografía: Manuel Dacosse.
Edición: Henri Decaë.
Música: Miles Davis.
País: Francia.
Año: 1958.
Elenco: Jeanne Moreau (Florence Carala), Maurice Ronet (Julien Tavernier), Georges Poujouly (Louis), Yori Bertin (Véronique).

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Se puede ver Ascensor para el cadalso (en una versión restaurada) de manera gratuita durante el 6° My French Film Festival, en la página del festival, hasta el 18 de febrero de 2016.

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