A la de tres: el trío amoroso que no pudo ser.

Un movimiento de cámara lo pudo haber dicho todo: los tres protagonistas llegan tarde a una boda, después de haber pasado una noche de sexo donde todos disfrutaron por igual; llegan justo cuando se leen los votos de amor y fidelidad por el resto de la vida. La cámara toma el rostro de la principal protagonista y objeto de deseo de los otros dos, pero con un lento plano secuencia termina tomando el rostro de los tres, lado a lado. Este simple movimiento lo pudo haber dicho todo: el amor no es cosa de un duopolio; el amor es un bien que se puede repartir entre tres ─quizá más─.

Antes de llegar a este extraordinario momento, en A la de tres (À trois on y va, 2015), Jérôme Bonnell se encarga de descomponer la relaciones binarias en clave de comedia: relaciones homosexuales, heterosexuales y relaciones de amistad. Pues el filme tiene como protagonistas a Micha, Charlotte y Mélodie. Los primeros dos viven juntos y tienen una relación desde hace tiempo, pero mientras Micha no estuvo en casa, Charlotte y Mélodie establecieron una relación amorosa. Cuando este llega nuevamente, le revela a Mélodie que siente algo por ella. Y Mélodie se siente atraída por ambos. Así entonces, engaña a uno con el otro.

Este no es un clásico trío amoroso, donde dos personas luchan por el amor de una tercera. Puede parecerlo, no obstante se trata de algo más complicado. Micha y Charlotte se quieren, y uno es incapaz de abandonar al otro, y sin embargo ambos sienten una atracción innegable hacia Mélodie. Esta ama Charlotte, pero es capaz de negarse a pasar una noche con ella, con tal de estar con Micha. Y este es incapaz de engañar a Charlotte, pero se muere de ganas por tener en sus brazos y hacer el amor con Mélodie. El problema de este trío amoroso no es su deseo de volverse un binomio, sino la posibilidad negada de amarse como un trío.

Tal relación consigue que el filme tenga momentos de notable hilaridad, radicados tanto en el guion como en las imágenes. Por un lado, está la escena en la que Micha y Charlotte se escabullen durante la noche para besar a Mélodie. Por otro, el plano general a la fachada de la casa, en el que ambos le indican a Mélodie que se vaya lo más aprisa, Charlotte desde la ventana y Micha desde la calle, antes de que el otro la vea. La tensión también se mantiene muy bien: ¿alguno de los dos descubrirá que Mélodie sale con ambos? Con respecto a ello, la mejor escena la proporciona la profundidad de campo, cuando en un bar ellas se están besando, al fondo, mientras al frente del lugar se pasea Micha, quien las está buscando.

Pero más allá de las risas y la tensión que nos mantienen atentos al filme, la descomposición de las relaciones binarias radica en que no es posible mantenerlas con la tensión que provoca el deseo de ser un trío. La relación entre Charlotte y Mélodie siempre se ve interrumpida: o aparece Micha, o alguna de las dos tiene reservas, o la segunda prefiere estar con él antes que con ella. Pese a esos deseos sexuales latentes (la escena donde Mélodie aparece con un vestido muy corto frente a Charlotte o cuando se besan mientras él está en el baño), siempre algo les impide entregarse completamente. Y lo mismo pasa entre Micha y Mélodie. Más aún, ni siquiera la amistad se establece con uno de manera más estrecha que con el otro.

Así las cosas, por mediación de Mélodie, los tres logran amarse mutuamente. La escena de sexo, pese a no ser sobresaliente, sin embargo es admirable por la forma en que se conduce. Filmada sobre todo en primeros planos, evitó darle preeminencia al disfrute de uno. El problema que se enfrenta con una escena de este tipo es precisamente este, derivado en mayor parte de la pornografía: en los tríos es común darle más importancia al disfrute de uno. Al hablar de tríos siempre se dice que uno es el «afortunado», porque los otros dos están ahí para llevarlo al éxtasis, hombre o mujer (aunque sobre todo hombre). Así entonces, Bonnell se conduce con elegancia: ni Micha, ni Charlotte ni Mélodie; el placer de ninguno está por encima del que otro siente en ese momento. Una relación amorosa entre tres se hace posible.

El filme quedaría redondeado con el movimiento de cámara que mencionaba al inicio. Pero por alguna razón inexplicable, Charlotte se va. Al apreciar el filme en su conjunto, tal partida parece gratuita. Bonnell se deshace de todo lo que hasta este momento había construido. Y el trío amoroso, que pudo haber hecho de este un filme entrañable por su apuesta, queda destruido. Al final, lo que se afirma es otro amor de pareja, y el trío parece reducirse solo a una simple experimentación.

A la de tresTítulo original: À trois on y va.
Título: A la de tres.
Director: Jérôme Bonnell.
Guion: Jérôme Bonnell, Maël Piriou.
Producción: Edouard Weil.
Fotografía: Pascal Lagriffoul.
Edición: Julie Dupré.
Música: Mike Higbee.
País: Francia, Bélgica.
Año: 2015.
Elenco: Anaïs Demoustier (Mélodie), Félix Moati (Micha), Sophie Verbeeck (Charlotte).

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Se puede ver A la de tres de manera gratuita durante el 6° My French Film Festival, en la página del festival, hasta el 18 de febrero de 2016.

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