Castillos de arena: el pasado inamovible.

Algunas películas que tienen a fotógrafos como protagonistas coinciden en una idea: desprenderse de algo no es posible. Por alguna razón, su trabajo, consistente en fijar momentos, lo trasladan a su vida, y se quedan atrapados en una relación, en unas ideas, o se prendan de manera un tanto obsesiva de alguien, como en Une place sur la Terre (2013), de Fabienne Godet. El fotógrafo se queda fijo, entonces, en una situación, lo que le impide realizar nuevas cosas, intentar avanzar.

Castillos de arena (Les châteaux de sable, 2015) tiene esta idea: no hay desprendimiento, no se pueden dejar atrás algunas cosas, se vive con la incomodidad de quien debió (o no) hacer algo tiempo ha. Esta es la razón de que en muchas ocasiones, durante el filme, cuando se hace referencia al pasado no aparece en flashbacks sino en fotografías, a manera de una presentación. Ese momento está ahí, bien fijo en la memoria. Por su presencia tan sólida e inamovible no es posible dejarlo atrás, ni olvidarlo ni revalorizarlo. Intensa Mente (Inside Out, 2015) es una muestra reciente de cómo con imágenes en movimiento es posible ver el pasado desde otra perspectiva, cuando Alegría atrasa una escena contenida en las esferas de recuerdos, y descubre el papel que jugó Tristeza. Pero cuando el pasado se hace presente en fotografías, el filme pasa de ser un discurrir de imágenes a puntadas de tiempo en el alma del protagonista.

Puntadas dolorosas e inamovibles. Y precisamente, al inicio del filme, resulta muy curioso que la voz en off nos informe que Eléonor, la protagonista, pese a ser una fotógrafa talentosa, está pasando tiempos difíciles por la falta de trabajo. ¿Qué mejor señal de que alguien está atrapado en una situación que no tener empleo? No por nada se le llama «estar en paro». Con el transcurrir de la cinta se descubre que no puede desprenderse de su relación con Samuel, de quien se separó hace cinco años.

La muerte de su padre la obliga a pedirle ayuda, para que la lleve hasta la casa en la que aquel vivía y que ahora se ve en la necesidad de vender debido a su situación económica. Ya en la casa, Samuel la ayuda a hacer algunas reparaciones al lugar, a recibir a los posibles compradores, y a sobrellevar la muerte de su padre. Pero lo más notable del tiempo que pasan juntos es que, a pesar de estar separados desde hace tanto, ni uno de los dos ha podido dejar atrás la relación que tuvieron: hay recriminaciones pendientes, deseos sexuales latentes, una profunda preocupación de uno por el otro, y un lamento de lo que nunca llegó a ser.

En su totalidad, la película de Olivier Jahan se maneja con esta idea. En el pasado de todos hay algo que los tiene atados: a Claire, la encargada de gestionar la venta de la casa, quien siempre sigue la misma rutina; e incluso al padre de Eléonor. Este tuvo una relación con Maëlle durante ocho años, pero en todo ese tiempo nunca se la presentó a su hija. Siempre usó como excusa el que era muy apegada a su madre fallecida, y que no aceptaría que su padre tuviera otra relación. Así que cada vez que ella iba a visitarlo, Maëlle tenía que hacerse a un lado. Al final, ella se dio cuenta de que no era Eléonor quien estaba muy apegada todavía, sino él; se dio cuenta de que la quería mucho, pero aún quería mucho más a su esposa muerta.

El pasado no deja de hacerse presente en Castillos de arena: hay apariciones fantasmales del padre de Eléonor, fotografías tomadas tiempo atrás, rencores guardados desde hace mucho, y Eléonor se aferra a la casa, a tal grado que en cierto momento toma la desición de fotografiarse en todos los lugares. Nada se suelta, todo está fijo o se quiere fijar.

El pasado inamovible lleva a algunos, como Claire, a tener una vida rutinaria, porque no se atreven a hacer nuevas cosas, por más que lo deseen y por más que les llegue a pesar su situción actual. Aquella no se atreve a decirle a Eléonor y Samuel que le parecen atractivos, y que no le desagrada la idea tener un trío con ellos, pese a que no deja de insinuarlo y otros sean capaces de notarlo. Al final, prefieren pagar las lágrimas correspondientes por sus deseos incumplidos; es el precio que pagan por no atreverse a llevarlos a cabo.

El pasado inamovible lleva a otros a no disfrutar en su totalidad lo que ahora tienen. Si el padre de Eléonor hubiera aceptado que su esposa ha muerto, por más que la haya amado, quizá, tal vez, su relación con Maëlle habría sido más esplendorosa, en vez de un romance mantenido en secreto que, al final, provoca más lágrimas y roces que amor.

El pasado inamovible lleva a algunos otros ha regresar sobre aquello que no pueden olvidar: Eléonor y Samuel le dan otra oportunidad a su relación. La idea parece luminosa, bella, porque pareciera que el amor lo puede todo, y sobrevive a cualquier cantidad de años y es capaz de sortear cualquier obstáculo. Pero siempre queda la duda: ¿aquello que en su tiempo no funcionó podrá hacerlo ahora? Las palabras de Eléonor son de una clarividencia notoria: «te advierto que va a ser difícil. Tendrás que ser paciente.» Hay un antecedente, y este obliga a tener reservas.

En cualquier caso, el pasado inamovible lleva todos a tener una vida apenas o muy poco disfrutable. La felicidad está sobre todo en el pasado (de aquí las escenas de Eléonor con su padre, la rememoración de su relación con Samuel, la narración de cómo Maëlle conoció a aquel); el presente es díficil, y el futuro se enfrenta con reservas.

Les châteaux de sableTítulo original: Les châteaux de sable.
Título: Castillos de arena.
Director: Olivier Jahan.
Guion: Olivier Jahan y Diastème.
Producción: Alexia de Beauvoir, Antoine Morand, Jérôme Vidal.
Fotografía: Fabien Benzaquen.
Edición: Jean-Baptiste Beaudoin.
País: Francia.
Año: 2015.
Elenco: Emma de Caunes (Eléonore), Yannick Renier (Samuel), Jeanne Rosa (Claire Andrieux), Christine Brücher (Maëlle Prigent), Alain Chamfort (padre de Eléonore).

______________

Se puede ver Castillos de arena de manera gratuita durante el 6° My French Film Festival, en la página del festival, hasta el 18 de febrero de 2016.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s