El sentido del tiempo: los inconvenientes del gobierno.

Es preciso recordar a Henry David Thoreau: «Un gobierno es, en el mejor de los casos, un mal recurso, pero la mayoría de los gobiernos son, a menudo, y todos, en cierta medida, un inconveniente.» (Desobediencia civil. p. 29)

Algunos de los inconvenientes nos son bien conocidos: si se trata de un régimen democrático, donde los partidos políticos son el pasillo para acceder a un puesto en el gobierno, los inconvenientes suelen ser quienes caminan por él. Corrupción, incompetencia, amiguismo o franca estupidez suelen ser rasgos que distinguen a algunos miembros nuestras clases políticas. También se puede hablar de la poca participación que tiene la sociedad en las decisiones que se toman, el poco marco de acción que hay para candidaturas independientes, o bien del poco interés que lleva a las personas a no salir ni siquiera a votar. Si se trata de regímenes autoritarios, quizá no es necesario mencionar los inconvenientes.

Así entonces, es muy común el deseo de un gobierno participativo, donde no se delegue a alguien o a algunos el poder; donde todos y cada uno de los habitantes sean tomados en cuenta, y donde todos y cada uno participen en el gobierno. El sentido del tiempo (2015) nos ofrece un ejemplo de esto último. El documental dirigido por Alexandra Garcia-Vilà, Marta González y Marta Saleta es breve pero importante, sencillo pero sustancioso: en él se sigue por tres años el gobierno de una asamblea vecinal llamada CAF (Candidatura Activa del Figaró), en el municipio de Figaró Montmany, un pueblo a 40 km de Barcelona con poco más de mil habitantes.

CAF ganó las elecciones municipales en 2003; en 2011 ganó por tercera vez y por mayoría absoluta. Lo que distinguió a su gobierno fue la inclusión de los habitantes en la toma de decisiones. El documental nos ofrece algunos momentos luminosos resultado de esta forma de gobernar: las personas se dividen en grupos para discutir cuáles son las áreas hacia donde se destinarán los recursos del presupuesto. Y sobre todo, destaca el papel de los niños: desde pequeños forman parte de las decisiones, y debe notarse el buen juicio que muestran. Es un lugar común lo que voy a decir, pero ¡ya se quisiera la capacidad de diálogo de estos niños en las Cámaras de varios países!

Sin embargo, los inconvenientes no desaparecen. Algunas personas simplemente no están interesadas en participar, por ejemplo. Pero los inconvenientes constantes en El sentido del tiempo son la comunicación fallida y la armonización de las posturas. Algunos habitantes creen que la seguridad debe ser la prioridad, mientras los miembros de la asamblea, con base en las estadísticas de delitos cometidos, sostienen que no es así.

Mas el problema de fondo es la comunicación: una preocupación constante es que, como no se pueden cumplir todos los objetivos que la asamblea se propuso debido a la crisis, deben explicar bien al resto de las personas por qué no es posible. Tienen que hacerle frente a la desconfianza, que se agudiza muchas veces cuando hay dinero de por medio. Pero también la comunicación es fallida porque no todos tienen la misma base de diálogo: son reveladoras las escenas en las que un señor cuestiona en base a qué reglas se decide qué hacer con el dinero, pero lo curioso es que él estuvo presente cuando se establecieron las mismas. Si ni siquiera aquellos que las aceptaron las saben, ¿cuántos más las ignoraran?

Hay una escena clave: aquella en la que el alcalde, dentro de su auto y a oscuras, habla de todo lo que se podría hacer. Sus buenas intenciones y planes están condenados al fracaso: algunas fricciones provocaron que varios miembros de CAF se salieran, y esta perdió el poder después de once años.

Resulta interesante que, pese a que Figaró Montmany es un poblado pequeño, ni siquiera ahí se pudo establecer un diálogo sin fricciones, y tampoco fue posible hacer que todos participaran. Esto lleva a preguntarse qué tan factible es un gobierno de este tipo en poblados más grandes. Pero, desde luego, no hay forma de negarle al gobierno de CAF varios de sus meritos y esfuerzos, prueba de ello es el momento en el se suceden varios letreros que apuntan que una construcción o la recuperación de un lugar fue decidida por los ciudadanos. No obstante, tal parece que Thoreau llevaba razón: todo gobierno conlleva inconvenientes.

El sentido del tiempo posterTítulo original: L’Esma del Temps.
Título: El sentido del tiempo.
Directores: Alexandra Garcia-Vilà, Marta González y Marta Saleta.
Guion: Alexandra Garcia-Vilà, Marta González y Marta Saleta.
Producción: Alexandra Garcia-Vilà, Marta González, Marta Saleta y Anna Soldevila.
Fotografía: Alexandra Garcia-Vilà, Marta González y Marta Saleta.
Edición: Federico Delpero.
Sonido: Francesc Gosalves – Rec Lab.
País: España.
Año: 2015.

Thoreau, Henry David. «Desobediencia civil» en Desobediencia civil y otros escritos. Traducción: María Eugenia Diaz. 4ª edición, Madrid: Editorial Tecnos. 2006. Colección: Clásicos del Pensamiento. pp. 29-57.
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Se puede ver El sentido del tiempo de manera gratuita en la página del Festival Márgenes, hasta el 31 de diciembre de 2015.

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