Tú y yo: el espacio de la servidumbre.

La opera prima de Oriol Estrada y Natalia Cabral tiene como protagonistas a dos mujeres, Aridia, una empelada doméstica, y su jefa. Como se sabe en muchos países latinoamericanos, estas relaciones son difíciles: usualmente hay maltrato, malas condiciones laborales, y el valor del trabajo doméstico se pasa por alto en varias ocasiones. El nombre del filme, Tú y yo (2014), expresa muy bien la relación que hay entre las protagonistas: pese a lo que aparenta, denota separación. El «tú y yo» se encuentra a medio camino, entre el «yo», la afirmación de la individualidad, y el «nosotros».

La película se mantiene en este tono: las protagonistas están separadas, y sin embargo están a un paso de afirmar un vínculo afectivo. A la vez que hay fricciones entre ellas, en ocasiones logran establecer un vínculo de amistad, e incluso familiar, como si fueran madre e hija, aunque se trate de una madre muy dominante (la escena dentro del auto, donde la señora regaña a Aridia por dejar la escuela).

Pero estos vínculos se sobreentienden únicamente, porque la película se juega, sobre todo, en las imágenes. Por lo general, una de las protagonistas permanece fuera de campo. Tanto si están discutiendo como si mantienen una plática afable, están separadas. Cuando discuten, la imagen y el guion coinciden: ambos muestran lo distanciadas que están, afectiva, intelectual y económicamente. La señora se cree más lista que Aridia en varias ocasiones, amenaza con descontar de su sueldo una escalera si es que la rompe, y no ceja en su intento de someterla: «¡haga lo que yo le diga!», le grita en una ocasión.

En el segundo caso, cuando tienen una platica agradable, las imágenes y el guion van por caminos distintos. Aunque se tratan con amabilidad y se llegan a ver como iguales («aprendí algo contigo hoy», llega a decir la señora), y se sobreentiende el vínculo afectivo que pueden llegar a tener; sin embargo, queda claro que el momento es pasajero, porque una permanece fuera campo. La separación se mantiene. La imagen muestra lo constante; el guion, lo efímero.

Filmar una relación como esta es complicado: ¿cómo mostrar a dos personas que pueden llevarse bien por ratos y que conviven en un mismo espacio, aunque hay una distancia infranqueable entre ambas? El fuera de campo muestra muy bien la separación, y el escaso entendimiento entre ellas es apuntado por los gritos que se lanzan estando en diferentes habitaciones. No obstante deben convivir.

En estas relaciones, parece, la convivencia es más forzada que voluntaria, y se está mejor que nunca cuando uno ignora al otro. Lo directores muestran lo obligado de la convivencia olvidando los travellings y los planos generales. A excepción de un único momento, Tú y yo hace uso de una cámara fija, y en su mayoría del plano americano y del plano medio. Con estos se denota una convivencia forzada, porque el espacio se ve reducido. En estos planos los cuerpos chocan constantemente (las escenas en la cocina), y los intercambios verbales son agrestes, a un paso de los gritos. El único momento de paz es cuando una ignora a la otra: cuando ven la televisión juntas, o en el extraordinario plano donde la señora está frente a la cámara, comiendo, y Aridia, atrás de ella, dándole la espalda.

En esta relación quien se ve más afectada es Aridia. Una servidumbre de este tipo es agotadora. A este respecto, los planos en los que aparece a solas, en la oscuridad, son desoladores. Pero ella tiene una ventaja sobre su jefa: puede marcharse. Hay un plano extraordinario en el que, por única vez, los directores la muestran en la oscuridad, dejando mucho aire sobre ella. La libertad está a su alcance. Y cuando esto sucede, hay otro plano extraordinario: la señora aparece sentada al fondo de un pasillo. Se ha hundido en la soledad. Solo hasta este momento reconoce que ella necesita más Aridia que esta a ella, y tiene que suplicarle por teléfono para que salgan a pasear en una bonita tarde.

La chica acepta, y todo vuelve a su curso regular: el nulo intercambio de miradas, conversaciones entrecortadas, planos medios en donde una está a la espalda de la otra. La pregunta debe plantearse: ¿qué lleva a Estrada y Cabral a regresar Aridia a su situación de servidumbre, cuando antes mostraron su firmeza para dejar a su patrona? ¿Fue por su poca educación, por su bondad o acaso los planos en donde aparecía perdida en la oscuridad eran un símbolo de su completa perdición? ¿Y el plano extraordinario, aquel en el que dejan mucho aire sobre ella, indicaba que la libertad es solo un sueño? En este caso, el filme revela que la clase acomodada no tiene nada de qué preocuparse: sus sirvientes siempre regresarán a casa, sin importar cómo se les trate.

Tú y yo posterTítulo original: Tú y yo.
Directores: Oriol Estrada y Natalia Cabral.
Guion: Oriol Estrada y Natalia Cabral.
Producción: Natalia Cabral.
Fotografía: Oriol Estrada.
Edición: Oriol Estrada.
Sonido: Natalia Cabral, Oriol Estrada, Jordi Monrós.
País: República Dominicana.
Año: 2014.
Elenco: Francisca Pérez de Sosa, Paula Lebrón.

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Se puede ver Tú y yo de manera gratuita en la página del Festival Márgenes, hasta el 31 de diciembre de 2015.

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