La maldad: lo malo y lo bueno en la política.

La opera prima de Joshua Gil, La maldad (2015), tiene como protagonistas a dos viejos, Rafael y Raymundo, y ambos «están malos». El primero tiene cáncer, y en ocasiones sufre dolores de huesos muy fuertes. El segundo tiene por seguro que la muerte está cerca, y le teme al dolor que pueda sufrir antes de que ella lo alcance. Rafael, además, desea hacer una película basada en un hecho de su vida: cuando su mujer lo abandonó por otro y tuvo la intención de matarla. Para ello viaja desde Izúcar de Matamoros, en Puebla, hasta la Ciudad de México, a las instalaciones del IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía).

El título del filme es revelador: la maldad es un concepto muy complejo, que denota desde un padecimiento físico hasta un juicio moral. Decimos que alguien «está malo» para indicar que está enfermo; que alguien es «malo» porque no sabe hacer ciertas cosas; pero también hablamos de «malos» para referirnos a seres despreciables, con una moral muy cuestionable. La maldad, por decirlo aristotélicamente, se dice en muchos sentidos. Pero ella no se puede comprender sin otro concepto igual de complejo: lo bueno. Y también este se dice en muchos sentidos: «bueno» es aquello que tiene un sabor agradable; «bueno» es incluso lo que luce bien. «Bueno» también se dice en un sentido moral, y de igual manera en relación a la salud.

Así que, si el filme tiene como eje el primer concepto, también habla del segundo. Se puede notar al filmar el cuerpo de los viejos. Por un lado, los primeros planos a los rostros son de una belleza notable. Y los momentos en que Rafael come con placer están lejos de mostrar debilidad o amargura. El hombre luce fuerte, saludable. He aquí lo «bueno». Sin embargo, el contraste está en los planos que muestran su cuerpo, tras ser examinado por el médico. La piel estirada, muy delgada y con los huesos a la vista, revelan una fragilidad que es imperceptible cuando está vestido. Se comprende la enfermedad de Rafael cuando se le ve ese modo. No por nada la Muerte, que es considerada partidaria de «la maldad», es caracterizada como un esqueleto andante.

Pero en la cinta prima el aspecto político, más o menos presente al inicio, y completamente revelado hacia el final. En este caso se habla de «la maldad» en tanto que saber hacer, y también en un sentido moral. A este respecto, la figura de Enrique Peña Nieto es importante. Rafael dice que con algunas preguntas es capaz de dejarlo callado. Se señala la incompetencia del presidente de México, lo «malo» que es como gobernante.

Como Peña Nieto es el centro y origen de la maldad, el film recurre a la salida fácil, que es caracterizar a sus detractores como los buenos. El tratamiento político es corriente. Así Raymundo (que se reconoce como «bueno» porque forma parte del pueblo oprimido) le dice a Rafael que el gobierno le pondrá obstáculos para realizar su película, sin importar lo buena que es la historia que quiere contar. Y aquella escena en el bar, donde se lanza una diatriba contra aquel, lo dice todo: el gobierno nos ve la cara de pendejos.

Pero Gil tiene el acierto de hacer más compleja su perspectiva hacia el final. Una escena importante es cuando Rafael se encuentra frente a los directivos del IMCINE y les pide 10 millones de pesos para hacer su película. Lo notable de la escena es que no hay plano-contraplano, y los directivos, así como su negativa, están en fuera de campo. Haber filmado esto en plano-contraplano y mostrar una negativa tajante le habría dado la razón a Raymundo: quienes tienen el poder son seres viles. En cambio, tal como está, la escena es un reto para el espectador: en el plano fijo parece que Rafael se dirige a nosotros. Así entonces, nos interpela. Y uno se debe preguntar: ¿cómo tomar una petición de este tipo, la de un hombre que de la nada pide tanto dinero, que está un poco sordo, y dice ser compositor, director de cine, analista, etcétera, y sin embargo nunca ha pisado una escuela? ¿Lo directivos «son malos» por no haberle dado el dinero? Con esta escena, el film siembra dudas sobre la postura tan simple que había mostrado hasta ese momento.

Los minutos finales de La maldad van en este tenor, donde no es tan sencillo adjudicarle «la maldad» a algunos en específico. Ellos están filmados durante el Grito de Independencia en el Zócalo de la Ciudad de México. Otra vez, el centro es Peña Nieto, y en lo que va de su gobierno, estos actos se han distinguido porque quienes están más cerca del balcón presidencial son personas llevadas a cambio de algo. En tanto, en los lugares más lejanos se ubican, entre otros, sus detractores. Otra vez, en el centro está «la maldad», y en la periferia «la bondad». La escena se juega, sin embargo, en el sonido: mientras el presidente da el Grito, sus detractores le gritan asesino, pero aunque está más lejos, la voz de Peña Nieto se oye con la misma intensidad que los reclamos.

Mediante el sonido, lo malo y lo bueno entran en relación. Pero Joshua Gil da un paso más: con la pantalla negra continúan los gritos, y al parecer entra en escena la policía. No se sabe bien lo qué pasa, aunque se intuye que hay una pelea. En este punto se vuelve imposible ver dónde está «la maldad» y dónde «la bondad». ¿De quiénes son los gritos, a quién golpean, quién abusa? En la política es imposible juzgar dónde empieza una y dónde otra. En primer lugar, porque no hay humanos completamente malos, así como no hay personas completamente enfermas. Si acaso existiera un ser tan vil, este viviría solo y sería cruel consigo mismo, hasta matarse. Incluso aquellos a los que se les dice malvados forman alianzas, hacen tratos; en cierto modo, son buenos. Y aquellos que dicen tener buenas intenciones, sin embargo, están dispuestos a recurrir a la violencia a la menor provocación. En la política, lo malo y lo bueno están en una pantalla negra, haciendo imposible la consideración corriente: gobernantes malos, ciudadanos buenos.

La maldad posterTítulo original: La maldad.
Director: Joshua Gil.
Guion: Joshua Gil.
Producción: Fabiola De la Rosa y Joshua Gil.
Fotografía: César Salgado Alemán.
Edición: León Felipe González.
Sonido: Sergio Díaz.
País: México.
Año: 2015.
Elenco: Rafael Gil Morán, Raymundo Delgado Muñoz.

______________

Se puede ver La maldad de manera gratuita en la página del Festival Márgenes, hasta el 31 de diciembre de 2015.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s