Alexfilm: la transmutación del cuerpo.

La última película de Pablo Chavarría, Alexfilm (2015), ha pasado ya por varios festivales de cine, entre los que se pueden contar FICUNAM, Transcinema, FIC Monterrey y ahora el V Festival Márgenes. Pues bien, uno de los programadores del primero, el también crítico Roger Koza, ha señalado de manera muy acertada el centro de gravedad de la película. Aquel momento en que, con una imagen desenfocada, la voz en off que narra toda la cinta afirma: «la materia está en proceso de formación».

Pero esto no es lo que pasa en la película de Chavarría. Más bien, es la causa parcial de lo que sucede: la transmutación del cuerpo del protagonista. En Alexfilm, en lo que puede llamarse la primera parte de la cinta, vemos a un hombre, tal vez un artista venido a menos, quizá alguien que fabrica pulseras para sobrevivir y pasa el rato pintando; en todo caso, lo cierto es que es un hombre sin dinero, viviendo en condiciones precarias, un tanto melancólico. Lo vemos realizando actividades sencillas: fracasar en la preparación del desayuno, fumar, tararear una canción, pintar, etcétera, todo ello acompañado por un perro. En la segunda parte, el hombre es corrido del lugar en el que vive, por no pagar la renta, y se interna en la profundidad de la noche, donde se pierde. Todo esto es acompañado por un narrador en voz en off, que siempre habla en pasado. Este a veces es redundante, explicando la imagen; otras veces, parece expresar los pensamientos del protagonista.

Al comienzo, Chavarría utiliza únicamente planos fijos. Pero la escena más importante de la primera parte es aquella en la que el hombre observa su reloj por un rato, y después se lo coloca en la muñeca; tras un momento de duda, se lo quita, y no se lo vuelve a poner. El gesto es muy bello: lo que representa la escena es el olvido del tiempo lineal progresivo. Sea cual sea la relación entre nuestro cuerpo y el tiempo, lo cierto es que el primero se desenvuelve en el segundo. Por ejemplo, el cuerpo golpeado hoy es el cuerpo adolorido de mañana. Y esto aplica para todo lo demás, pues todo esto es también cuerpo. El bosque incendiándose hoy es el desierto de mañana. El edificio derrumbándose son los escombros después.

Así entonces, una vez que en Alexfilm se desecha el tiempo lineal progresivo, la película se vuelve más plástica, por decirlo así. Aparecen planos holandeses, que denotan inestabilidad y movilidad, pese a que el protagonista está sentado, fumando plácidamente. Pero lo más notorio es que la historia se vuelve escurridiza. En una escena, el hombre dice que continuará pintando, y sin embargo la pintura no avanza, sino que retrocede. Con cada plano desaparecen trazos. Aquí está la falta del tiempo lineal progresivo: el hombre pinta y pinta, y cada vez hay menos trazos. Un cuerpo se desenvuelve en una dirección, y el otro en su contraria.

También los cuerpos se distienden: de aquí la magnifica escena en la que el corto pasillo se vuelve interminable. Aquel momento en que Chavarría hace girar la cámara parece indicio de lo que provoca el olvido del tiempo lineal progresivo: desconcierto, mareo. No hay de dónde agarrarse porque nada está quieto.

¿Pero qué pasa cuando los cuerpos pueden desenvolverse en la dirección que quieran y con el ritmo que gusten? Precisamente, el desenfoque que ya se había mencionado. En este punto, la voz en off revela la causa parcial de lo que hemos visto: «la materia está en proceso de formación». Solo parcial, porque la otra parte, la supresión de aquel tiempo, ya la habíamos visto en la escena del reloj.

Entonces, la formación de la materia sin el tiempo lineal progresivo nos lleva al desenfoque, a la desaparición de las formas, porque los cuerpos se desenvuelven en varias direcciones y a varios ritmos. Entonces, se entrecruzan y se combinan. Así, la segunda parte de Alexfilm es magnifica, porque tras la desaparición de aquel tiempo viene la con-fusión. Los cuerpos se unifican en la oscuridad. Se logran distinguir, en ocasiones, ramas o al mismo protagonista, pero pronto desaparecen. Se con-funden con el resto del mundo.

El protagonista, en esa oscuridad, pierde la noción del tiempo y del espacio. Dice no saber cuánto tiempo ha caminado ni la distancia que ha recorrido. Precisamente, está perdiendo la identidad de su cuerpo, y se está unificando con los demás. Hasta que por fin afirma: «Me perdí. Abandoné el cuerpo». La frase es extraordinaria: no se perdió en un lugar; perdió su cuerpo, su identidad. Pero entonces, inmediatamente, una voz femenina dice: «Habité el cuerpo». Este cuerpo es ya el de la noche. Y la metáfora es bella, ya que, precisamente, la noche es el momento del día en que no se reconocen formas. Cuando el mundo (y con él, el protagonista) deviene informe.

Alexfilm posterTítulo original: Alexfilm.
Director: Pablo Chavarría.
Guion: Pablo Chavarría y Alejandro Alva.
Producción: Pablo Chavarría, Diego Moreno, Mónica Torres Guajardo.
Fotografía: Diego Amando Moreno Garza.
Edición: Pablo Chavarría.
Música: Tamez, Torres Dúo (Milo Tamez, Julio Torres).
País: México.
Año: 2015.
Elenco: Alejandro Alva.

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Se puede ver Alexfilm de manera gratuita en la página del Festival Márgenes, hasta el 31 de diciembre de 2015.

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