Rosalía. Una abeja más de la colmena.

Según cuenta Rosalía Sender Begué en su libro, Nos quitaron la miel. Memorias de una luchadora antifranquista, tras la caída del franquismo no se revelaron todas las injusticas cometidas durante este régimen ni tampoco lo que pasó en la Guerra Civil. En cierto modo, eso fue comprensible a corto plazo, porque el ambiente quizá no era del todo propicio, y «no convenía encender nuevamente el fuego» (p. 11). Sin embargo, una vez que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ganó con una inmensa mayoría el poder, o sea, cuando ya era el momento propicio, siguió sin revelarse nada. A juicio de Rosalía, «esta ocultación no sólo fue un error histórico, sino que constituyó una inmensa injusticia con los fusilados, los torturados, los encarcelados, los exiliados y todos los que luchamos por una sociedad más justa y más libre.» (Ídem)

En la película de Víctor Gonca, Rosalía. Una abeja más de la colmena, estas palabras no solo son citadas, sino que laten a lo largo del metraje. La cuestión, entonces, parece ser este ocultamiento. Y precisamente, el filme inicia con un grupo de personas discutiendo sobre la omisión que hace una serie, y la posible mala intención detrás de ello.

Pese a que la sinopsis de la cinta menciona que en ella «un grupo de estudiantes de cine prepara un documental sobre Rosalía Sender», sin embargo, ello es muy dudoso. En esta película no vemos la realización de algún documental; ella es ya el filme. Y no solo porque la misma Rosalía aparezca algunas cuantas veces, contando varias de sus experiencias como luchadora antifranquista, feminista o de cuando niña, sino porque incluso aquellas escenas en las que los estudiantes parecen estar preparando el documental son vitales para entender el filme.

Como decía, la cuestión parece ser el ocultamiento de lo que pasó durante el franquismo. Pero hay un movimiento extraño en la cinta de Gonca: a la vez que revela, vuelve a ocultar. Por un lado, son constantes las lecturas de las torturas sufridas, como la de Antonio Palomares, quien fue detenido en 1968; o bien, de algunos textos de la misma Rosalía Sender. Además, en planos fijos, el director muestra cómo se ven ahora algunos de los lugares mencionados en tales lecturas. En este sentido, el filme saca a la luz aquello que se ocultó.

Y sin embargo, las lecturas realizadas en la primera parte de la cinta son descuidadas, realizadas con desgana y hasta desconocimiento. Así por ejemplo, en la escena donde una chica transcribe lo que le dictan, el que dicta aparece más entretenido con su pluma y ella no sabe que el nombre de algunos lugares importantes se escriben con mayúscula. Lo que el texto cuenta les resulta ajeno. Tal parece que el relato de esas torturas son tan desconocidas como cuando recién acabó el franquismo. En este sentido, el filme oculta, o cuando menos revela que lo que se ocultó sigue estando más o menos así.

Por su parte, las imágenes también parecen mostrar esta ambivalencia. En la primera parte, la película es a color, y resulta curioso que, para quien desconoce los lugares mostrados, ellos son como cualquier otro: gente caminando, lugares tranquilos, nada extraordinario. En cambio, en la segunda parte, la cinta cambia al blanco y negro, y los mismos edificios mostrados ahora son identificados por su nombre. Hay un juego de imágenes y significados: sacar a la luz no siempre trae consigo la comprensión. Eso es lo que pasa con las lecturas ya mencionadas. Y mantener en las sombras puede tener mayor significado, aunque sean pocos los que presten atención. Por eso las lecturas hechas en la segunda parte las hacen personas a solas, y cuando en la última intervención la chica que habla es interrumpida, se calla y espera a que todos guarden silencio.

Con esta ambivalencia, hay un momento que me parece esclarecedor, cuando a mitad de la cinta la imagen se congela por algunos minutos. Tal como pasa aquí, sucede con el filme en su conjunto: no es una paso adelante ni atrás. Revela y oculta. Rosalía es una suerte de indecisión. De aquí también que todo el filme sea con plano fijos: no hay acercamiento ni alejamiento. Hay también poca profundidad de campo. El filme trata así el tema: narra cosas, tanto terribles como divertidas, pero no las enmarca. El contexto que he tratado de pintar apenas es mencionado en la cinta. De tal modo, el conjunto carece de unidad, y quizá por ello las escenas siempre son cortadas de manera abrupta. Por ello, si se quiere ver lo que se ocultó, el filme de Gonca es apenas un atisbo.

Título original: Rosalía. Una abeja más de la colmena.
Director: Víctor Gonca.
Guion: Víctor Gonca.
Producción: Mayca Benlloch.
Fotografía: Sandra Solís.
Edición: Víctor Gonca.
País: España.
Año: 2015.
Elenco: Victoria Avinyò, Robert Cerdán, Laura Martínez, Elena Zavala, Guille Zavala y Rosalía Sender Begué.

Sender Begué, Rosalía. Nos quitaron la miel. Memorias de una luchadora antifranquista. 1ª edición, Valencia: Universitat de València. 2004.

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Se puede ver Rosalía. Una abeja más de la colmena de manera gratuita en la página del Festival Márgenes, hasta el 31 de diciembre de 2015.

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