Ronaldo: entre lo privado y la creación de una marca.

Casi al inicio de Ronaldo (2015) hay un momento clave: mientras le da los buenos días a su hijo, Cristiano no puede evitar mirar a la cámara que lo está filmando. A excepción de este momento, al jugador del Madrid le pasa desapercibida esa mirada que estuvo sobre él y que lo siguió durante poco más de un año. Por ello es tan importante ese momento: con él se revela que la espontaneidad fue dejada en su mayoría fuera del documental, y que atrás de casi todo se revela un plan, una coreografía, una táctica más para fortalecer la marca que es Cristiano Ronaldo. A propósito de esto, me parece muy revelador que el agente de CR7, Jorge Mendes, aparezca de manera repetida, hablando maravillas de él y poniéndolo como ejemplo de que «nada es imposible».

Aquí, la palabra clave es ese «casi», pues el documental dirigido por Anthony Wonke se bambolea, precisamente, entre un promocional, donde todo está medido, y una obra de carácter más privado, en la que el protagonista se comporte como si en verdad no hubiera una cámara presente. Por un lado, me parece sencillo apreciar que Ronaldo tiende al promocional, pues basta considerar que siempre, sin excepción alguna, Cristiano luce perfecto. Incluso después de «levantarse» de la cama, el astro del Madrid está bien peinado.

Por ello no es nada gratuito que al inicio, cuando aparece el logotipo de los estudios Universal (el planeta Tierra), en vez de la música que siempre lo acompaña, se escuche a varias personas corear el nombre de Cristiano. Este es el momento culminante: la admiración de todo el mundo hacia el portugués. Y el documental está encaminado hacia ello, mostrándolo siempre perfectamente arreglado, añadiendo imágenes de su extraordinaria capacidad futbolista, y haciendo manifiesto lo buen padre que es. Es decir, la película lo plantea como un ejemplo a seguir, donde la búsqueda de ser el mejor y la superación constante son las máximas a tener en cuenta.

Además, hay dos narrativas constantes en la cinta. Por un lado, la del héroe que tiene que superar las adversidades y triunfar. Así, el documental tiene como centro la entrega del Balón de oro, el máximo reconocimiento que puede recibir un futbolista a nivel individual. Tras ganarlo en 2008, Ronaldo tuvo que ver cómo Messi lo conseguía por cuatro veces consecutivas. Al inicio del documental observamos que Cristiano lo obtuvo de nuevo en 2013, y en el resto de él seguimos el año futbolístico y personal que lo llevó a conseguirlo también en 2014. Por otro lado, Ronaldo aparece como el pilar en el que, ahora, se sostiene su familia, tanto económica como emocionalmente, y esta narrativa se intensifica cuando se nos revelan los problemas que tuvo su hermano, y el que su madre pensó por un tiempo en abortarlo.

Y sin embargo, aunque en las imágenes todo está muy planeado, me parece que cuando Ronaldo habla de sí mismo es donde hay un poco más de espontaneidad. Según parece, Wonke entrevistó al jugador y después intercaló sus palabras en la cinta, como voz en off. Y en estas palabras es donde se percibe menos artificialidad. Por ejemplo, con respecto a Messi, mientras su equipo de trabajo se refiere a él como «el otro», Cristiano dice su nombre con naturalidad, y afirma que no lo ve como un rival, sino como una persona que lo hace ser mejor futbolista. Con esta simple afirmación queda expuesta como una tontería esa supuesta rivalidad afirmada una y otra vez por la prensa, los aficionados, y el mismo equipo de trabajo de Ronaldo. Así también, son las palabras de Cristiano las que marcan el límite: él no habla sobre el nacimiento de su hijo. Y con ello también queda claro que en el documental se pensó muy bien qué mostrar y qué no mostrar.

A estas alturas, la carrera futbolística de la estrella del Madrid está más cerca del fin que del comienzo y, según revela en la cinta, no tiene la intención de ser director técnico, sino que se enfocará en sus negocios. Así pues, para seguir viviendo como ahora lo hace (y como le gusta, según dice), tiene que seguir trabajando, esforzándose por ser el mejor cada día. Y además, tiene que fortalecer su marca. En este sentido, con su documental, Ronaldo se encamina a ello (asesorado por su grupo, desde luego).

Pero más allá de este trabajo promocional, por lapsos, Ronaldo muestra que su protagonista no es un mal tipo, como se suele creer. Si bien cualquiera puede disentir con algunos de sus puntos de vista, debe reconocerse que a veces es más mesurado que sus propios seguidores, por ejemplo, con la desmitificación de su rivalidad con Messi o la distinción (olvidada por muchos) entre un partido de futbol y una guerra. Pueden buscarse contradicciones, errores, etcétera, en su actuar, pero eso es, precisamente, lo que evita que Ronaldo consiga la ovación de todo el mundo. Esto lo hace igual a cualquier otro, y lo aleja de ser el mejor en todo aspecto, como Jorge Mendes nos lo quiere vender.

Ronaldo posterTítulo original: Ronaldo.
Director: Anthony Wonke.
Producción: James Gay-Rees, Asif Kapadia, Paul Martin.
Fotografía: Neil Harvey, Mike Eley.
Edición: Stephen Ellis.
Música: Walter Mair.
País: Reino Unido.
Año: 2015.

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