Youth: en favor de la vida acomodada.

Según cuentan los que estuvieron ahí, cuando en el pasado Festival de Cannes terminó la función matutina de Youth (2015), el público se dividió en tres: los que aplaudieron con vehemencia, los que abuchearon con la misma intensidad, y los que se mantuvieron en silencio, guardando sus impresiones para sí. En opinión de varios críticos, este episodio fue un reflejo de lo que provoca el cine de Paolo Sorrentino, dividido entre amores y odios, entre loas y críticas. Sea como fuere, creo que Sorrentino es un cineasta a seguir, al menos en tanto que, según parece, el director italiano tiene bien estudiada la producción de imágenes. Así, en Youth es capaz de insertar un videoclip de Paloma Faith siguiendo todos los cánones de este tipo de producciones y, a la vez, crea imágenes ilustrativas de lo que dice el guion (la escena en el mirador), sin mencionar aquellos planos en los que se percibe un cuidado extraordinario.

Pues bien, Youth se desarrolla casi en su totalidad en un lujoso hotel suizo. En él se hospedan una serie de celebridades: un actor que prepara un personaje para su futura película; la actual Miss Universo; Maradona en su fase más decadente, aquella en la que padecía una obesidad preocupante; y en especial dos directores, uno de orquesta y otro de cine: Fred Ballinger y Mick Boyle, respectivamente. Y por último, la hija del primero de ellos.

Pero la cinta se enfoca, sobre todo, en los dos directores: unidos por una larga amistad, ambos se enfrentan a la vejez y tienen casi los mismos problemas, tanto físicos como emocionales. Ni uno puede orinar como quisiera; ambos dicen ver borroso su pasado (cosa que ilustra la escena en el mirador) y, sin embargo, están atados a él: Ballinger se niega a interpretar algunas de sus piezas frente a la reina por respeto a su esposa ─quien no puede moverse ni hablar y al parecer vive en una institución médica─, pues ellas fueron escritas exclusivamente para que ella las cantara; y Boyle intenta crear su última obra maestra, su testamento fílmico ─según lo llama─, después de haber realizado algunas cintas muy poco afortunadas.

De igual modo, a excepción de la Miss Universo, el resto de los personajes de Youth se aferra a un pasado que extrañan o que los molesta: el divorcio por parte de la hija de Ballinger; el actor se arrepiente de haber interpretado a un robot en una película de Hollywood porque todos lo recuerdan por ese papel, y no por haber trabajado con los mejores directores de Estados Unidos y Europa; Maradona también recuerda sus tiempos de gloria, a través de su zurda privilegiada o bien en la escena donde aparece, joven todavía, vistiendo la albiceleste. En cierto modo, el hotel suizo en el que se desarrolla la película es reflejo de todos los personajes. Ya sea por apatía, por un impasse, por decadencia o por el fin de una relación, el hotel es perfecto para ellos: en él, el tiempo parece que no pasa, y desligado del mundo como está bien podrían darse por muertos. En resumen, en ese hotel nada extraordinario pasa; todo es rutinario, silencioso, muy aséptico. Perfecto para seres estancados.

Más allá de lecturas que ven en Youth una película sobre la vejez, o bien, sobre la juventud y la vejez, creo que la cinta apuesta por la dirección que debe dársele a la vida: siempre ir/mirar hacia adelante. Ya desde el comienzo esta direccionalidad está presente con los constantes travellings hacia adelante, e incluso la vejez es encaminada en esa dirección en la escena en la que varias personas avanzan en fila hacia algún lugar. Pero esto se hace más claro en la escena en la que Ballinger y la Miss Universo caminan uno en dirección al otro, sobre una misma pasarela, al tiempo que se inunda el lugar en el que están. Mientras la juventud se manifiesta con esa despampanante y altiva señorita, Ballinger es el representante de la vejez, más timorato y preocupado por el agua que está cubriendo todo, es decir, por la muerte que se aproxima.

En esa escena, vejez y juventud coinciden en que ambas van hacia adelante. Eso es muy claro en la juventud, pues cuando se es joven se tiene un sentimiento de inmortalidad, como decía Hazlitt: una parte del tiempo ha pasado, y siempre se piensa que hay otra en reserva. Para la juventud siempre hay vida por delante. Por eso la Miss Universo no presta ninguna atención a la inundación que se avecina, y no vive presa de su pasado como los otros. Según percibo, este personaje (además de Maradona) es al que Sorrentino presenta con más simpatía. Por ejemplo, cuando el actor intentó burlarse de ella, creyéndola poco inteligente, la señorita reveló mucha sagacidad y capacidad de observación. Y más todavía, en la escena donde aparece desnuda frente a los dos directores, creo que por única vez, Sorrentino filma el movimiento de un cuerpo, se detiene en él, contempla con gozo. Con los demás usa muchos planos cortos, y casi siempre aparecen sentados, inmóviles.

En la Miss Universo está la apuesta del filme: siempre hacia adelante. Pero ¿el viejo que solo avanza hacia la muerte también va hacia adelante? Sí, en cierto modo. Pero la cinta esquiva este final: solo esperar la muerte no es una opción. De aquí que Ballinger luzca decepcionado cuando le dicen que está completamente sano. Sorrentino no deja avanzar a sus personajes hacia la muerte: contra el olvido al que Ballinger quiere ser desterrado, y pese a la constante mención de que está retirado, sin embargo, al final termina accediendo a dirigir un concierto para la reina. El director se desprende de ese pasado que lo tenía atrapado y que se lo impedía. De igual modo, Sorrentino saca adelante a sus demás personajes, salvándolos de ese pasado que extrañan o que los atormenta: el actor se encuentra con una jovencita que lo recuerda y lo admira por un papel que casi todos desconocen, y la hija de Ballinger encuentra a un escalador, quien le muestra lo maravilloso que es ver el mundo desde lo alto de una montaña. Sorrentino les pone vida por delante.

Y sin embargo, cabe preguntarse, ¿qué tipo de vida es esta que Sorentino muestra? Es la vida de una clase acomodada, no me cabe duda. Ya desde antiguo se señalaba que tanto más pudiente se fuera tanto más posible era caer en la apatía y, como los personajes de Youth, abandonarse a la diaria contemplación de espectáculos, al descuido del cuerpo, a la banalidad de algunas conversaciones. En este sentido, ese Maradona saliendo del agua, que en su espalda lleva tatuado a Marx, sospecho, es un gesto que podría tener más implicaciones de las que ahora soy capaz de ver. Y no obstante, Sorrentino se complace filmando la vida acomodada, a tal grado que en Youth no puede dejar morir a sus personajes por apatía. «Por más viejo que seas, ¡siempre hacia adelante! ¡Y más si eres joven todavía!», parece decir el director italiano a toda esa clase pudiente.

YouthTítulo original: Youth.
Título: La juventud.
Director: Paolo Sorrentino.
Guion: Paolo Sorrentino.
Producción: Viola Prestieri, Carlotta Calori, Francesca Cima, Nicola Giuliano.
Fotografía: Luca Bigazzi.
Edición: Cristiano Travaglioli.
Música: David Lang.
País: Italia, Francia, Suiza, Reino Unido.
Año: 2015.
Elenco: Michael Caine (Fred Ballinger), Harvey Keitel (Mick Boyle), Rachel Weisz (Lena Ballinger), Paul Dano (Jimmy Tree), Madalina Diana Ghenea (Miss Universe).

Bibliografía.

Hazlitt, William. Sobre el sentimiento de inmortalidad en la juventud. Traducción y presentación: Manuel Arroyo Stephens. 1ª edición, México: Universidad Nacional Autónoma de México. 2003. Colección: Pequeños Grandes Ensayos/3.

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4 comentarios en “Youth: en favor de la vida acomodada.

    1. Ahora que lo menciona, tiene razón: el texto es muy expositivo. Ese es uno de mis grandes debates: ¿cuán expositivo me puedo permitir ser? Pero en cuanto a Youth, lo cierto es que no encontré otra forma para decir lo que quería, más que revelando muchos detalles.

      Gracias por su comentario, ¡y también por el enlace a su texto!

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      1. La verdad es que ante una película así es difícil contenerse, pero a mí, que ya la he visto, me ha encantado. Yo siempre intento hablar sobre las películas desde el punto de vista del que la recomienda a quien que no la haya visto. Pero claro, cometo el riesgo de quedarme corto si alguien que sí haya visto la película buscaba algo más en el texto, así que depende del público. ¡Escribir un blog es más difícil de lo que parece!

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      2. Coincido totalmente: escribir un blog es difícil. Uno tiene que hacer todo: escribir, editar, buscar las imágenes, etcétera. Y además, en el caso de las películas, como dice, nuestro texto puede quedarse corto o revelar mucho y hasta arruinarle la película a alguien. Pero sea como fuere, creo ambas posturas son necesarias, tanto el que te invita a ver un filme como el que te dice algo al acabar la función. Ambos te hacen pensar la película, o eso creo.

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