Clara Campoamor. La mujer olvidada.

El 12 de febrero de 2014, con motivo del 126 aniversario del nacimiento de Clara Campoamor, Google le rindió homenaje con un doodle en el que aparece hablando frente a un grupo de hombres, todos sonrientes y enbelesados, al tiempo que dos de ellos aplauden. La intención me parece admirable, porque, aunque su nombre no sea tan conocido, Clara Campoamor es la figura fundamental gracias a la cual la mujer obtuvo el derecho al voto en España, y así pudo participar con su sufragio en las elecciones de 1933, tras la instauración de la Segunda República. Sin embargo el doodle falla, porque edulcora el quehacer de Campoamor en el Parlamento español.

Lejos de tener a los hombres embelasados y sonrientes, la diputada Campoamor (las mujeres podían ser electas, pese a que no podían votar) se enfrentó a roces y ataques personales, sin mencionar que tuvo que hacerle frente a todos los argumentos, prejuicios y estratagemas que se les ocurrieron a los diputados para no darle el voto a la mujer, o bien, para postergar el asunto lo más posible. Frente a lo que sucede con este doodle, la película de Laura Mañá, Clara Campoamor. La mujer olvidada (2011), me parece una aproximación un poco más fiel a lo que sucedió.

De este modo, la cinta se enfoca en el ejercicio de Campoamor en el Parlamento, recogiendo varias frases y argumentos de sus intervenciones, que se pueden encontrar en su libro El voto femenino y yo. Mi pecado mortal. Además, el filme recoge algunas de las intervenciones con las que varios diputados se opusieron a otorgarle el derecho al voto a la mujer. Si bien la película busca abordar otros aspectos, como un escarceo amoroso con un periodista o su relación tan cariñosa como llena de fricciones con su familia (porque no tiene un esposo, ni se ve próxima una boda), sin embargo, parece claro que lo primordial es su lucha por el sufragio femenino, de tal modo que el filme comienza con una escena en la que se recrea la primera vez que la mujer pudo votar.

La historia de Clara Campoamor, como suele decirse, es una de aquellas que se presta mucho para ser llevada a la pantalla: la protagonista cuenta con características dignas de estima, como la osadía y la integridad entre sus acciones y sus palabras; además, se enfrentó, (casi) ella sola, a un grupo que no dudó en echar mano de todos sus recursos para tirar sus aspiraciones; y por si fuera poco, algunos miembros de su familia le aconsejaron rendirse. Y sin embargo, al final, logró vencer. Pero en un revés de la fortuna, su lucha y nombre quedaron en el olvido, pese a lo que consiguió.

Y es así, pues tras ser electa como diputada en 1931 y conseguir (entre otras cosas) el derecho de la mujer al voto, sin embargo, no pudo renovar su escaño en las elecciones de 1933. Frente a ello, se dijo que la mujeres votaron en contra de quien las defendió. En las elecciones de 1936 no pudo participar porque ningún partido la aceptó en sus filas y, con el surgimiento de la Guerra Civil, tuvo que exiliarse. Ya nunca más pudo regresar a España, debido a la dictadura, y murió en Suiza en 1972.

Frente a circunstancias como estas, me parece que todo filme corre el riesgo de compadecer a Campoamor, y así busque enaltecerla de manera vehemente, como si contar su historia sin ninguna estridencia no bastara para hacernos ver lo valioso de su figura. Y a mi entender, la película de Mañá cae en esto de manera muy notoria. Así, en las escenas en el Parlamento, la música extradiegética está al servicio de Campoamor, de tal modo que no deja de marcar las intervenciones de los diputados con música que denota su maldad, y celebra las victorias de la protagonista como si se tratara de una película deportiva.

Pero el deseo de enaltecer a Clara Campoamor se vuelve más explicito cuando la música hace patentes sus sentimientos, acompañados por el sonido que hace un corazón al latir, que silencia el ambiente del Parlamento y las voces de los diputados. Con esto, el filme se enfoca en su capacidad para sobreponerse a la adversidad, y le da la espalda a la discusión, precisamente, filmando a los diputados de espaldas durante la escena de la votación (contrario a lo que hizo Campoamor en su libro, escribiendo el nombre y apellido de quienes votaron tanto a favor como en contra de otorgarle el derecho al voto a la mujer). Y por si no bastara, la cinta muestra en varios momentos a los diputados a oscuras, en planos cortos, hablando a hurtadillas, como auténticos seres llenos de maldad.

De este modo, la mujer que luchó y venció con argumentos en el Parlamento deviene una mujer que se enfrentó a hombres malvados y que, en parte, venció por su fortaleza y porque “el bien siempre gana”. Por ello me parece que el filme de Mañá es, frente al doodle, solo un poco más fiel a lo que sucedió. Si bien hay algunas frases y argumentos que ella en verdad dijo, el problema está en el marco en el que se inscriben, una clásica lucha entre el bien y el mal.

Esto no seria ningún problema, ya que la fidelidad histórica no es obligatoria para una película. Pero en el caso de Clara Campoamor y esta cinta el resultado es extraño: “la mujer olvidada” es un título exacto porque intentando rescatarla del olvido, al enaltecerla se desdibujó su lucha por el sufragio femenino y su persona, que nunca quiso ser compadecida, pese a todo.

Una de las últimas secuencias del filme es la más bella y lo redondea: la cámara fija ve alejarse a Clara, en la oscuridad de la noche. La imagen es una metáfora de ese olvido que vino después de que consiguió el voto para la mujer, pero también revela que esta película se olvidó un poco de la lucha de Clara Campoamor en el Parlamento español por el sufragio femenino, pues prefirió mostrarla como la buena de una historia, repleta de hombres malvados.

Clara Campoamor. La mujer olvidada puede verse de manera gratuita en la página de la RTVE.

Clara CampoamorTítulo original: Clara Campoamor. La mujer olvidada.
Directora: Laura Mañá.
Guión: Yolanda García Serrano y Rafa Russo, basados parcialmente en el libro de Isaías Lafuente, La mujer olvidada.
Producción: Miriam Porté, Maite López Pisonero.
Fotografía: Sergi Gallardo.
Edición: Anna Oriol.
Música: Xavier Capellas.
País: España.
Año: 2011.
Elenco: Elvira Mínguez (Clara Campoamor), Antonio de la Torre (Antonio García), Mónica López (Victoria Kent), Joan Carreras (Álvarez Buylla), Pep Cruz (Prieto), Fermí Reixach (Alejandro Lerroux).

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