El lugar de la memoria o Shaun, el cordero: la película.

La historia de Shaun comenzó con Wallace y Gromit, al aparecer en la película A Close Shave (1995). Pero aunque nació junto a esa divertida pareja formada por un hombre y un perro, donde el segundo es el más avispado de los dos, tiempo después se convirtió en el protagonista de su propia serie de televisión. En ella todos los capítulos tiene una estructura bien clara: hay una presentación, surge un problema que Shaun y sus amigos deben resolver antes de que el granjero lo note y, tras hacerlo ─en muchas ocasiones de último minuto─, el episodio termina dejando un muy agradable sabor de boca.

De este modo, todos los capítulos están cerrados y no hay una secuencia entre ellos, por lo que nunca se cruzan el mundo de los animales y el de los humanos. Además, Nick Park, su creador, siguió con Shaun la misma línea que con Wallace y Gromit: los animales son los más inteligentes e ingeniosos, en tanto que los humanos son bastante obtusos. Así el granjero nunca se entera de lo que hacen sus animales; siempre tiene momentos en los que sospecha que algo pasa, pero nunca logra ver nada.

Frente a esto, se puede decir que Shaun, el cordero: la película (2015) es un perfecto complemento de la serie, porque en ella, por fin, se cruzan aquellos mundos, y la relación entre el granjero y los animales se estrecha, dejando de ser esa presencia, un poco temible, ante la que ellos deben ocultarse. No es gratuito mencionar que la cinta fue dirigida y escrita por Richard Starzak y Mark Burton, ambos conocedores del mundo de Shaun, Wallace y Gromit, pues ya habían escrito y/o dirigido varias historias para estos personajes.

Pero ¿cómo se hace posible lo anterior? Añadiendo algo que no está presente en la serie: la memoria. A mi parecer, desde el inicio del filme se plantea su presencia, cuando vemos la rutina diaria en la granja, repetida hasta provocar el cansancio de todos. Aquí, los días tienen el mismo rasgo que los capítulos de la serie: la repetición. Pero mientras en ella no hay memoria; en la película, sí. Por eso en la serie todo capítulo parece fresco: cada ocasión es un nuevo comienzo, porque no hay pasado al que remitirse. En cambio, cuando hay memoria, el recuerdo de los días anteriores permanece, y su inevitable repetición termina cansando.

En este sentido tener memoria duele, porque no se puede olvidar lo absurda que es nuestra vida, condenada a repetirse día tras día. Pero existe frente a esto la posibilidad de tomar días libres (o vacaciones) para variar un poco la rutina. De tal manera, Shaun decide armar un plan para que todos en la granja se tomen al menos un día de descanso, desde las ovejas hasta el granjero. Pero las cosas se complican bastante y este termina perdido en la ciudad, con amnesia. Mientras tanto, en la granja todo se vuelve un caos. Así que el perro Bitzer, Shaun y las demás ovejas marchan hacia la ciudad con la intención de encontrar al granjero, y regresar juntos a casa.

Hasta este punto, puede parecer que la cinta no varia en nada con respecto a un capítulo de la serie. Pero en realidad se da un giro completo, porque la amnesia del granjero provoca el reverso de lo que pasa en ella, pues ahora es él quien se aleja de la vista de los animales y vive sus propias aventuras. Además, estas no son desconocidas para ellos, como le pasa al granjero. En la película, Shaun y sus amigos tienen más conocimiento de las actividades del otro del que nunca tuvo aquel en toda la serie.

La amnesia del granjero, además, en un juego de contrastes va mostrando lo importante que es la memoria en el filme. Así cuando Shaun, Bitzer y las demás ovejas dan con su paradero, el granjero no los reconoce. Contrario a lo que esperaban, se asusta con su presencia y los corre. El guion es inteligente porque no recurre a esa salida fácil que dicta que, a la primera mirada y mediante un flashback, regrese todo el pasado olvidado. Antes bien, remarca más el contraste entre recuerdo y olvido.

Como escribió Graham Greene una vez: “la felicidad debe estar siempre valorizada por el conocimiento de la infelicidad.” Pero eso no es posible sin la memoria. Así creo que en la serie se puede hablar de fiesta o diversión, pero no de felicidad, porque no hay memoria y, por ende, no se recuerdan tiempos de desdicha. Algo así le pasa también al granjero cuando tiene amnesia: vive alegremente, con algunos lapsos de melancolía, pero nada más. En cambio, Shaun y los demás conocen lo que es la felicidad al rememorar los viejos tiempos que pasaron con el granjero y compararlos con su estado, solos en la ciudad, calentándose con el fuego encendido en un viejo bote.

Con la memoria, en la película se abre la posibilidad de que los personajes sean felices, y no solo desmemoriados alegres. En este sentido, tener memoria bien vale la pena. Y así, cuando el granjero recuerda todo, el filme hace ese juego ─mediante una sobreimpresión─ de valorizar la felicidad con la infelicidad: se ve abrazado por sus animales asustados, y esa misma imagen trae el recuerdo de cuando eran eran jóvenes y se tomaron una fotografía, en la misma posición. A la pasada felicidad se sobreimprime la infelicidad presente.

De este modo, como los capítulos de la serie, Shaun, el cordero deja un muy agradable sabor de boca. Pero no porque el secreto se mantenga a salvo, sino porque el granjero, Shaun y lo demás saben lo importantes que son el uno para el otro, y lo feliz que es su vida en la granja. Ello gracias a que recuerdan haber perdido todo eso y, todavía más, esto los lleva a cambiar su rutina diaria, para escapar del cansancio de verse todos los días. La clave está en la memoria, para valorar lo que se tiene con lo que una vez se perdió, y para evitar caer (otra vez) en el cansancio de la repetición.

ShaunTítulo original: Shaun the Sheep. Movie.
Título: Shaun, el cordero: la película.
Directores: Mark Burton y Richard Starzak.
Guión: Mark Burton y Richard Starzak.
Producción: Paul Kewley y Julie Lockhart.
Fotografía: Charles Copping y Dave Alex Riddett.
Edición: Sim Evan-Jones.
Estudios de animación: Aardman Animations.
Música: Ilan Eshkeri.
País: Reino Unido – Francia.
Año: 2015.
Elenco: Justin Fletcher (Shaun, voz), John Sparkes (Granjero, voz), John Sparkes (Bitzer, voz).

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Greene, Graham. El ministerio del miedo. Traducción: Pedro del Carril. 1ª edición, Barcelona: Edhasa. 2009. Colección: Quinteto/305.

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