Apuntes 6: Periscope, algunas impresiones.

Para empezar por lo primero, ¿qué es Periscope? Es una aplicación que pertenece a Twitter, disponible para IOS y Android, que permite transmitir video y audio en vivo. Para IOS fue lanzada en marzo de este año ─aunque todavía no hay versión para iPad─; para Android, en Mayo, y en este poco tiempo ha conseguido más de 10 millones de usuarios. El funcionamiento de la app es bastante sencillo: al pertenecer a Twitter, se puede abrir una cuenta en Periscope con la misma que se tiene en esa red social (aunque también se puede abrir mediante un número telefónico), y de igual modo se puede seguir y ser seguido por otras personas; cuenta con un mapa con el que se pueden explorar las transmisiones que se están haciendo en el mundo, además de una lista donde se muestran algunas transmisiones aleatorias. Por último, tiene una infaltable página de perfil desde donde se administra la cuenta.

Para transmitir, se le debe dar permiso a la aplicación para que acceda al micrófono, la cámara y la ubicación —aunque mostrarla a los demás es opcional— de nuestro dispositivo. Ya transmitiendo, se reciben mensajes de quienes están viendo, que aparecen en la pantalla junto al nombre del usuario y su foto de perfil; además, se pueden recibir corazones que indican cuánto les está gustando —en teoría— la transmisión. Al finalizarla, hay dos opciones: la grabación se pude dejar disponible para que otros la vean en las siguientes 24 horas, tras las que se elimina; o bien, se puede elegir eliminar la transmisión tan pronto se acabe.

Grosso modo, estas son las características básicas de la aplicación, que entre otras opciones permite bloquear a ciertos usuarios, hacer transmisiones privadas, cambiar entre cámara frontal y posterior, etcétera. No quiero perderme en estas sutilezas que, aunque útiles, son más propias de una reseña. Pero tampoco quiero dejar de anotar la que, a mi entender, es la mayor desventaja de Periscope: no es posible buscar trasmisiones por temas. Tengo la impresión de que uno está sometido a la suerte, ya que todo depende de lo que salga en la lista de transmisiones, o bien de lo que se encuentre paseando por el mapa. Se extraña un buscador que filtre las trasmisiones, lo cual me sorprende aún más al ser una aplicación que pertenece a Twitter, en donde los hashtags son vitales en la ordenación de tuits.

Como pasa con toda aplicación, Periscope se presenta con mucha elocuencia en su página de Internet:

¿Y si pudieras ver a través de los ojos de un manifestante en Ucrania? ¿O mirar el amanecer desde un globo aerostático en Capadocia? Puede sonar descabellado, pero quisimos crear lo más parecido a la teletransportación. Si bien hay muchas formas de descubrir eventos y lugares, nos dimos cuenta de que no hay mejor forma de sentir un lugar en un instante determinado que mediante un video en directo.

A decir verdad, me parece que estas palabras tienen algo de cierto. Pero como siempre pasa, se escogen los ejemplos más llamativos, cuando en realidad creo que en Periscope no hay tantas transmisiones desde globos aerostáticos ni desde manifestaciones. Es algo parecido a lo que hace Apple con el iPad: lo muestra en los ámbitos más extraordinarios, como grabando el fondo del mar, cuando en muchos casos las personas no lo usan fuera de su casa. Desde luego, algunas transmisiones prueban las palabras anteriores, por ejemplo, hace unas horas pude “caminar” por calles de Finlandia gracias a un par de chicas que salieron a andar en bicicleta; o bien, descubrí que los niños en Rusia ─o al menos en Moscú─ juegan con pistolas de juguete en las calles, y vi algunas resoluciones del ámbito político que estaban sucediendo en sudamérica. Pero frente a estos casos, he notado que la mayoría de las transmisiones son en interiores, realizadas por personas (algunas aburridas) que solo quieren ponerse a platicar con otros.

No se malentienda: no tengo nada contra que las personas gusten de contar que ya llegaron a casa y se acaban de bañar, o que transmitan su trayecto al trabajo, o que muestren qué están desayunando. En todo caso, me parece que transmitir este tipo de cosas es “normal”, a falta de un mejor término, cuando ─al igual que con todas las redes sociales─ estamos experimentando cómo usarlas o hasta dónde se puede llegar con ellas. No obstante, se debe marcar este contraste, porque la misma aplicación ha señalado tácitamente qué es lo más fantástico que se puede hacer con ella.

Entre otras impresiones, hasta donde he visto, me parece que Periscope es de una notable libertad: contrario a lo que pasa con los youtubers, aquí cobra relevancia el espectador. Quien transmite no “impone” un tipo de contenido, sino que la transmisión va cobrando nuevos rumbos según la participación de las personas. En este sentido, Periscope me parece un espacio de diálogo, y no tanto de espectáculo o para enseñar algo. Quizá por ello Leonardo García Tsao, en sus transmisiones, no lleva un libreto preparado. Más bien, plantea una temática y a partir de ella se va dando la plática. En este sentido, dijo en su última transmisión, cuando nadie comentaba algo, que lo saludaran y le hicieran preguntas porque él estaba ahí para quienes estaban viéndolo. Aunque también hay otras transmisiones que son eso, precisamente: trasladan en audio y video algo que esté sucediendo, por ejemplo, una conferencia o una clase. Pero en cualquier caso, con esto se nota que las formas en que se puede usar Periscope son muchas. He visto también que funciona como una especie de Diario, por parte de aquellos que se conectan y cuentan cómo fue o va su día, lo que hicieron y lo que no. Con este uso se gana, por su puesto, interactividad.

A propósito de los comentarios, he percibido algunas constantes: en todas las transmisiones hechas por mujeres, nunca falta el tipo que le dice a la chica que es muy bonita, le pregunta su edad o de dónde es; y en este mismo tenor, son muy constantes los comentarios que les piden mostrar los pechos. No importa lo que estén haciendo, saltan estos comentarios, y ante ellos, las chicas bloquean al usuario.

Esto revela que Periscope, en ocasiones, se ve llevado ─o se quiere llevar─ hacia la pornografía, al menos, en tanto que se quieren ver cuerpos desnudos. Así, hay varias transmisiones de hombres masturbándose, que curiosamente solo quieren ser vistos por mujeres, a tal grado que, en cuanto ven que un usuario con el nombre de un hombre se conecta, de manera inmediata terminan la transmisión. Pero como en toda red social hay una ilusión de que se puede controlar quién está viendo. Esto me lleva a ese punto ciego presente en todas las redes sociales: se pude hablar de quienes trasmiten, de quienes comentan, pero de aquellos que se mantienen en silencio, y solo entran a Periscope a ver, no se sabe nada aunque ahí están.

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