El ataque de la mujer de 50 pies.

Con la enorme cantidad de efectos especiales que ahora se pueden permitir las películas, algunas de las reacciones hacia El ataque de la mujer de 50 pies (1958) se reducen a quejarse frente a lo endeble que son los suyos. Pero se busca en un lugar equivocado su virtud si uno se restringe a eso. En ella, el efecto especial es un recurso para mostrar una idea y no para sostener la duración de la cinta, por ello su título es un tanto equívoco, pues si bien una mujer de gran tamaño ataca un lugar, no obstante, ese no es el quid de la cinta, y por eso tal ataque no dura muchos minutos y no causa tantos destrozos como el título parece conllevar. Más bien, en la película de Nathan Juran podemos apreciar un trabajo sobre la exacerbación de las pasiones.

El ataque de la mujer de 50 pies se centra en un matrimonio, en el que Nancy es totalmente dependiente de su esposo Harry, al grado en que pese a conocer su infidelidad con una chica de nombre Honey y que sabe que solo está con ella por su fortuna; sin embargo, está empecinada en quedarse con él para el resto de su vida porque lo ama, o eso afirma. Harry, por su parte, no se preocupa mucho por fingir que ama a su esposa y pasa buena parte de los días al lado de Honey, a la vista de todas las persona en el pueblo; es claro que solo le interesa la fortuna de Nancy ─y todos parecen saberlo─ y ello lo lleva a intentar deshacerse de su esposa en dos ocasiones: primero busca que la internen en una institución mental; y después, asesinarla.

Pero si bien la película no puede juzgarse por la calidad de sus efectos especiales, no pretendo negar que hay errores, así por ejemplo las variaciones en el tamaño de Nancy cuando se convierte en una gigante; o bien, el momento en el que Honey muere aplastada por una viga cuando se ocultó bajo una mesa, pero a la siguiente secuencia la mesa ya no está, y aparece solo bajo la viga. Sin duda hay más yerros parecidos a estos, y son muestra de descuido o falta de capacidad para solventarlos, pero juzgar una película solo por esta clase de errores tan manifiestos e inocentes revela poca capacidad de observación y un (¿casi?) nulo intento de pensar un filme.

Así pues, la cinta está enfocada en dos personas: Nancy, quien está dispuesta a todo por mantenerse al lado de su esposo, arriesgando su vida y su fortuna; Harry, también dispuesto a todo con tal de liberarse de su esposa y obtener su dinero. Ninguno de los dos, pues, conoce la mesura. La falta de la misma está indicada desde los primeros minutos de la cinta, cuando Nancy se encuentra con el satélite en medio de la carretera por la que conduce de forma desenfrenada. En esta escena todo es exacerbación: la forma de conducir, el satélite, el gigante y los gritos enloquecidos. Este es uno de los grandes aciertos de El ataque de la mujer de 50 pies: Nathan Juran manifestó en una sola escena el espíritu de la cinta.

El encuentro entre Nancy y el gigante es una metáfora del papel que ocupa en su comunidad. Él busca quitarle su diamante, The Star of India, debido a que su nave espacial utiliza diamantes como medio de propulsión. Y, en este escenario, la fuerza y capacidad de reacción de Nancy se ve reducida a nada: en vez de correr en cuanto ve al gigante, antes bien, se queda parada gritando enloquecidamente. Así como en su encuentro con el gigante, para su comunidad y frente a su esposo, ella es la poseedora del dinero, nada más. Pero, a pesar de esto, su poder sobre ellos es nula. Lo único que obtiene es condescendencia: los policías se ven llevados a creer su relato inverosímil solo porque Nancy paga buena parte de los impuestos en el pueblo.

Pero todo esto no le importa a ella; lo único que tiene en mente es permanecer al lado de Harry. En consonancia con su poca capacidad de reacción ante el gigante, tal propósito no se debe a un deseo de dominio; al contrario, toda ella despide inseguridad. Es tan vulnerable que no se puede deshacer de su único asidero, por más terrible que sea. Está dispuesta a entregarse a él absolutamente con tal de que no la abandone: de aquí la escena en la que Harry la sube a su habitación, la desnuda y la hace dormir; en una escena está mostrado el dominio total sobre ella: movimiento, sueño y vigilia; todo, en manos de él.

Mas hay un giro en todo ello, pues Nancy pasa de la vulnerabilidad a la determinación, o sea, de ser la mujer frente a un gigante a convertirse en la mujer de 50 pies. En un punto llega a convencerse de que la empresa de Harry no es equivocada: tal vez solo imaginó al gigante. Al confirmarse su locura, se justificarían las reacciones incrédulas de los habitantes en el pueblo y los intentos de Harry de internarla en una institución mental. En este momento se afana en una idea: encontrar al gigante, y así demostrale a todos su existencia y con ello no tener que alejarse de su esposo. No es extraño que la inseguridad devenga determinación; incluso puede pensarse como un paso cuasi necesario, porque ella se mantiene, mediante un movimiento paradójico, a través de la seguridad. No es posible ser inseguro frente a algo sin otra cosa que te haga sentir seguro. Así, por ejemplo, quienes tienen pánico por salir de su casa, en ella se sienten a salvo. Y cuanto más inseguro se sienta uno frente a algo tanto más aferrado estará a aquello que lo hace sentir a salvo.

Sin pensarlo dos veces, Nancy sale en busca del gigante, para demostrar que no está loca y poder permanecer al lado de Harry. En este marco cobra sentido que se convierta en una gigante: ello denota la fuerza que cobra. Con esto ya ninguna de las estratagemas de Harry funcionarán. La personalidad de este hombre decrece: del descaro de lanzarse miradas con Honey pasa a ser el hombre que intenta asesinar a su esposa en la oscuridad, a hurtadillas; y también, a embriagarse sin razón aparente. Con el gigantismo de Nancy él se empequeñece, y ya ni siquiera puede sobornar al policía que antes había aceptado su dinero sin chistar.

Todo esto puede llevar a pensar que, al final, tras la muerte de ambos, como apunta uno de los personajes, Nancy cumplió su deseo de tener a Harry solo para sí. Pero la conclusión es equivocada: ninguno de los dos obtuvo lo que quería. Más bien, se mataron el uno al otro con la desmesura. Harry por regresar con ella, tras su primera ruptura, teniendo a la vista la posibilidad de quedarse con su dinero. Y Nancy aferrándose a él como si fuera su única razón para vivir.

Hay breves momentos en los que su mirada se aclara, haciendo a un lado la ceguera provocada por lo que cada uno desea, en los que ambos se preguntan “¿por qué regrese contigo?” Esta pregunta sobrevuela la cinta: ¿por qué estoy haciendo esto? En medio de la desmesura momentos de lucidez, pero nunca los suficientes para liberarlos.

Attackofthe50ftwomanTítulo original: Attack of the 50 Foot Woman.
Título: El ataque de la mujer de 50 pies.
Director: Nathan Juran (como Nathan Hertz).
Guión: Mark Hanna.
Producción: Bernard Woolner.
Fotografía: Jacques R. Marquette.
Edición: Edward Mann.
Música: Ronald Stein.
País: Estados Unidos.
Año: 1958.
Elenco: Allison Hayes (Nancy Fowler Archer), William Hudson (Harry Archer), Yvette Vickers (Honey), Roy Gordon (Dr. Isaac Cushing), George Douglas (Sheriff Dubbitt).

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