Like Crazy.

Motivado por los buenos comentarios que recibió la cuarta película de Drake Doremus, me vi movido a ver Like Crazy (2011), cinta que se llevó el Grand Jury Prize: Dramatic en el Festival de Sundance de 2011; y así también, Felicity Jones fue galardonada por su papel con el Special Jury Prize: Dramatic. 

Esta es una cinta de amor; en Like Crazy, Jacob (Anton Yelchin) y Anna (Felicity Jones) se enamoran mientras ella estudia un tiempo en Los Ángeles. Ahí viven una relación más o menos corta, porque ella se ve obligada a regresar al Reino Unido debido a la expiración de su visa. Aunque los padres de Anna le remarcan que no puede quedarse más tiempo del permitido, porque hacerlo conllevaría consecuencias legales; sin embargo, toma la decisión, junto a Jacob, de quedarse un poco más de tiempo sin importar que su visa expire. Esta decisión los acompañará el resto de la película, pues debido a esa falta le prohíben a Anna pisar suelo norteamericano una vez más. Así, su relación será a la distancia, pues Jacob no puede permitirse viajar de manera constante a Londres ni tampoco mudarse.

Si una idea es constante en las películas de amor, ella es que este lo puede todo. Puede soportar la distancia, las discusiones, las diferencias; a excepción de la muerte ─aunque hay casos en los que ni esta resulta un impedimento─, dos personas que se aman pueden saltar cualquier obstáculo que se interponga en su camino. Desde luego, este es el extremo: como toda idea y sentimiento, el amor siempre se ve atenuado. No hay amor puro ─al menos no entre nosotros─, como se puede llegar a creer con un filme que solo habla de él sin tocar otras circunstancias, ideas o sentimientos, o lo hace únicamente de manera tangencial. Frente a esto, Like Crazy se revela como una cinta a contracorriente: en toda ella sobrevuela la inseguridad, muy remarcada por una cámara que nunca deja de moverse. El amor aquí está atravesado por tantos otros sentimientos y circunstancias que, a veces, uno tiene la sospecha de que Anna y Jacob no se aman, sino que están juntos, por hacer eco del título, por simple locura.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Pablo Neruda. Veinte poemas de amor y una canción desesperada. 20

La primera cita de nuestra pareja es un buen ejemplo de lo tambaleante que es el amor: la conversación no fluye con facilidad, los temas son difíciles de encontrar y los cuerpos no tienen seguridad en sus movimientos. Todo esto queda más remarcado por la mirada fría de Drake Doremus, quien nunca acerca la cámara y parece mantenerla escondida detrás de una columna, de tal modo que los muestra en un plano-contraplano, siempre de perfil, y con una franja negra frente a ellos, denotando así lo desconocido que uno resulta para el otro a pesar de que sienten una atracción recíproca. Este es uno de los momentos que me parecen más logrados de la cinta, en los que la forma y el fondo se complementan.

Después, tengo la impresión de que el director abusa de los movimientos de la cámara; entiendo que con el continuo bamboleo quiere mostrar lo inestable de una relación amorosa, pero con el exceso, antes bien, muestra destellos de amor de una relación inestable. Me veo llevado a pensar que Anna y Jacob se quieren solo a veces. Lo que me parece más constante es la inseguridad y la incomodidad, como en la secuencia donde Anna presenta a Jacob a sus amigas, y él se queda sin saber qué hacer; o bien, cuando ella revisa sus mensajes de celular y ello los lleva a discutir, o se preguntan si han dormido con alguien más mientras no están juntos.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Idem.

Con raras excepciones, solo en los primeros minutos, en su breve relación de Los Ángeles, me parece que Jacob y Anna se quieren ─aunque no veo el amor en sus ojos. Es más, Doremus aquí muestra algunos primeros planos, denotando más intimidad entre sus personajes. Empero, el montaje está hecho a base de instantes: episodios de varias citas, remarcando así lo fugaz que es su amor.

Like Crazy es una cinta de amor, sí, pero lo aborda desde una muy dilatada disolución. Las palabras de Neruda quedan a la perfección: el amor de Jacob y Anna es muy breve, mientras la mayor parte de la cinta intentan olvidarse, con el trabajo u otras parejas.

Enamorarse, tal parece, es sencillo. ¿Acaso no se dice que, en ocasiones, basta solo una mirada? Nadie se pregunta cuánto toma enamorarse de alguien; parece, incluso, que solo sobreviene. Pero sin importar la génesis del amor, todo parece indicar que, en efecto, el olvido es un proceso largo. Los Antiguos recomendaban ─y aún hoy existen prácticas que son ecos de ellos─, cuando el amor era tenido por una enfermedad debida a la obsesiva fijación en un objeto, que podía llevar a la locura o la muerte, remedios físicos y psicofísicos. Los primeros consistían en abundantes baños; los segundos tenían como objetivo quitarle el aura de excesiva importancia que uno le otorga al ser amado, a base, entre otras cosas, de trabajo y acostarse con otros. Desde hace tiempo, pues, se considera que el olvido no es sencillo.

Like Crazy parece un eco de las recomendaciones de los Antiguos, como ya adelantaba, pues Anna y Jacob se entregan al trabajo y otras parejas sexuales; empero, el olvido llega demasiado tarde, cuando su amor ha hecho que Anna deje su exitoso trabajo, y Jacob a su nueva pareja con la que al parecer llevaba una relación más cómoda y divertida. La secuencia final es un buen giro de las películas de amor: bañarse juntos no es algo erótico; como decían los Antiguos, es para olvidar o quitarle la importancia a ese de quien uno está enamorado. Pero aquí llegó demasiado tarde, cuando la locura ya se había apoderado de ellos, y los llevó a perder todo y a terminar casados.

like-crazy-movie-posterTítulo original: Like Crazy.
Título: Como locos.
Director: Drake Doremus.
Guión: Drake Doremus y Ben York Jones.
Producción: Andrea Sperling y Jonathan Schwartz.
Fotografía: John Guleserian.
Edición: Jonathan Alberts.
Música: Dustin O’Halloran.
País: Estados Unidos.
Año: 2011.
Elenco: Felicity Jones (Anna), Anton Yelchin (Jacob), Jennifer Lawrence (Sam), Alex Kingston (Jackie), Oliver Muirhead (Bernard).

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