El País de los hablistas

Lectura del libro de Alberto Chimal.

hablistas (1)

En este libro de cuentos, publicado en 2001, Alberto Chimal reunió diez textos. De ellos, el más importante es el primero, que lleva por nombre “La verdad”, pues en él está la cosmogonía que Chimal imaginó para todo el libro, y además en él está expresado cuánto debemos confiar en el narrador.

En El País de los hablistas, creo, el autor utiliza en todo el libro ─más notorio en unos cuentos que en otros─  un narrador en segunda persona que involucra al lector, de tal modo que a la vez que nos cuenta cada una de las historias nos involucra a nosotros, lectores, como parte de la trama, y como si nos estuviera viendo ─sentados frente a una fogata, me imagino─ nos dice lo que pensamos o nuestras reacciones al escuchar la historia. Por ejemplo, en el cuento “La vida perdurable”, encontramos esto:

─ ¿Y los domos de cristal, y los bosques de coral, los prados de algas verdes en los que pastan las ballenas? ─preguntó Pargo, y Rata se quedó mirándolo, asombrado, pues nunca había creído que Pargo tuviese inquietudes poéticas. Y si ustedes creen lo mismo, no es que la historia sea así, sino que no conocen a Pargo.

“La vida perdurable”. p. 34.

Esta es un pequeña muestra de aquellos momentos en los que el narrador se dirige directamente a nosotros, y nos introduce en la trama, como un personaje que está escuchado el cuento junto a otros mas.

Ahora bien, en “La verdad” se nos narra la historia de Amma, la Primera Mujer, que creó el mundo con sus pasos, engendrado por la oscuridad. Pero además, Amma contó la primera historia en el mundo, cuando le dijo a su esposo, Sembeh, quien una noche estaba muerto de miedo por un ruido que escucharon afuera de la cueva donde vivían, que se trataba de una araña dispuesta a acabarlos a menos que le ofrecieran pleitesía. Su esposo se creyó la historia, y empezó a venerar a la araña y a inventar él mismo historias sobre ella, haciéndola incluso más antigua que el mundo. Pero como Amma no creía en su existencia, pues sabía que ella la había inventado, fue llamada rebelde y hereje.

Así, Chimal plantea que la mentira de Amma fue lo que instauró el mundo a los ojos de su esposo y futuros hijos. Mientras la verdad, de que ella dio los primeros pasos y la oscuridad engendró el mundo, nadie la creía.

El final del cuento es revelador: Amma, “Primera Mujer, Madre de Cuantos Son y Cuantos Serán, Engendradora de los Dioses, es también Madre de las Historias y de Quienes las Cuentan: de quienes decimos la verdad para que nadie la oiga, y mentimos para instaurar el universo.” (“La verdad”. p. 18)

Todo lo que sigue, pues, de El país de los hablistas son mentiras, pero que aun así creemos porque nos crean un universo. De este modo, la figura del narrador, pese a declararse como un mentiroso, o simplemente un contador de historias, sin embargo se revela como alguien a quien le creemos todo lo que diga. 

El libro se compone de los siguientes cuentos:

– La verdad.
– Historia del plato de sopa.
– La vida perdurable.
– El Ejército de la Luna.
– El juego más antiguo.
– Fortuna.
– Los justos.
– Historia del congreso, la desesperada y el ave fabulosa.
– La Distante.
– La partida.

Todos ellos, según el planteamiento de Chimal, se desarrollan en el mundo que Amma creó. Ello es manifiesto cuando en un cuento hay referencias a un personaje de otro cuento. Por ejemplo, en “La vida perdurable”, se cuenta que Rata y Pargo engañaron a Negora, el mago. Y este es, precisamente, el protagonista del cuento llamado “Fortuna”. Incluso hay otra referencia a Amma, a través de una de sus hijas, Ombara, la primera maga, en el cuento “La Distante”. Se puede ver así la importancia del primer cuento: como adelantaba, ahí está la cosmogonía.

Entrando a una lectura de cada cuento, “La vida perdurable” me parece el más divertido de todos; en “Historia del congreso, la desesperada y el ave fabulosa” veo resonancias de Luciano de Samósata, satirizando a los filósofos; “El juego más antiguo”, creo, tiene alcances metafísicos; y “La partida” es un final justo y perfecto para el libro, explicando a través de un mito algo que experimentamos, haciendo un guiño a la cosmogonía llevada a cabo en “La verdad”.

Bibliografía.

Chimal, Alberto. El País de los hablistas. 1ª edición, México: Libros del Umbral. 2001. Colección: El Clan/9.

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