Apuntes 3.

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“Junction City, Ore”: fotografía vía Flickr por OSU Special Collections & Archives : Commons.

 

13 de febrero de 2015.

La crítica, en efecto, parece asentarse en estos tres pilares: lector – crítico – obra/autor. Pero habría que cuestionarse el papel que tiene el primero, pues John Campos lo presenta como el menos necesario de lo tres, empero, el crítico también es un lector, incluso en el sentido más cercano, porque lee a otros críticos. 

18 de febrero de 2015.

La llegada de los alimentos, tras unas pocas hora sin comer, basta para que las personas pierdan la compostura que fingen tener.

19 de febrero de 2015.

Parece haber un instinto de protección hacia quienes se aprecia. Cuando se observa que alguien no se encuentra “bien”, las personas rápidamente buscan cambiar su estado de ánimo. Entonces le ofrecen salidas, vías de escape, palabras de aliento, confort.

En aquellas personas se ve a seres nobles, verdaderos amigos, gente de buen corazón que se preocupa por el otro. Pero me parece que no es así. Más bien, se ven movidos a hacer esto por un deseo de dominio. A sus ojos, la vida y el estado de ánimo del otro no es el correcto, esto es, no es el que ellos quieren ver. No soportan estar rodeados por infelicidad, así que buscan la felicidad de  quienes los rodean. Como el tirano que goza regulando la infelicidad de sus sirvientes; ellos se solazan otorgando felicidad a sus amigos.

¿Cómo ver que esto es así? Basta con resistirse a ellos: no aceptar sus vías de escape ni palabras de aliento los lleva a perder los estribos. Te dicen que intentan ayudarte, pero que si quieres arruinar tu vida, ¡qué lo hagas! El tirano, frente a quien se le resiste, amenaza con la perdición.

26 de febrero de 2015.

El extraño poder de Vine para atrapar bellos instantes, que se resisten al paso del tiempo, sometidos a la repetición:

27 de febrero de 2015.

Nada puede ser juzgado por lo que no es si no pretende ser algo más de lo que es.

1 de marzo de 2015. 

Continuo mi lectura de Pasados los setenta III, de Jünger, y en un pequeño rato descubro dos apuntes provocadores.

Wilflingen, 4 de julio de 1984.

Los contemporaneos combatirán con tan poco éxito la droga como la plaga del automóvil.

Ernst Jünger. Pasados los setenta III. p. 344.

A más de treinta años, Jünger parece tener toda la razón. Varios estados en Estados Unidos han hecho a un lado la política de persecución. México no es precisamente el mejor ejemplo de que la lucha contra la droga sea un éxito. Y  muchos ven a Uruguay como un país de “avanzada” tras la legalización del cultivo y venta de marihuana.

Es curiosa la comparación de Jünger con los automóviles: actualmente, hay una invitación constante a hacerse de uno, o a cambiar el que se tiene por uno del año. Me pregunto si algún día la droga, o más precisamente la marihuana (pues sobre ella gira la discusión), llegará a tener la misma publicidad de consumo, de manera semejante a la que tienen el alcohol o los cigarrillos, aunque la de estos últimos ha disminuido de manera considerable.

El otro apunte:

Wilflingen, 12 de julio de 1984

Llevo un diario porque es para mí una necesidad. La sensación de que alguien está a mis espaldas viéndome escribir lo considero un enriquecimiento por cuanto aumenta la responsabilidad.

Ernst Jünger. Pasados los setenta III. p. 346.

La pregunta es: ¿responsabilidad para con quién? ¿Para con los otros o con uno mismo? O de otro modo, ¿cómo es quien está viendo a las espaldas? Según sea la respuesta, es el sentido que cobra un diario. No sé cuál podría ser en el caso de Jünger. Yo no escribo mi diario imaginando que alguien está a mi espalda; y cuando lo hago, no escribo con sinceridad.

4 de marzo de 2015. 

Cuando menos, hay dos formas de extrañar a alguien: después de que se marcha y no se le vuelve ver, o mucho antes de que esto pase.

La segunda experiencia es mas fuerte que la primera, porque ella significa que se extrañará a toda la persona: su conversación, su imagen y su energía. En cierto modo, el otro se volvió parte de la vida. Por eso la herida que deja su partida se siente desde mucho antes: como a quien le amputarán una parte de su cuerpo se imagina desde antes lo que será la vida sin ella; así también, quien extraña a alguien antes de que se vaya es porque se imagina lo que será la vida sin él.

En cambio, la primera experiencia es más ligera: se extrañan solo los momentos que pasamos con alguien, como recordamos las viejas heridas que ya sanaron.

___________________

Jünger, Ernst. Pasados los setenta III. Radiaciones V. Diarios (1981 – 1985). Traducción: Carmen Gauger. 1ª edición, Barcelona: Tusquets Editores. 2007. Colección: Tiempo de Memoria. 45/6.

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