El largo del cabello.

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“Peinado de fiesta (I)”: fotografía vía Flickr por Jnj (melibeo).

 

Una frase por la que Schopenhauer sería condenado si viviera en nuestros tiempos:

La mujer es un animal de cabellos largos y de ideas cortas.

Arthur Schopenhauer. Los dolores del mundo. p. 77.

Sin duda, es malvada la afirmación del filósofo alemán, pero tiene su trasfondo.

Creo que Schopenhauer, primero, hizo una observación en la que notó que las mujeres usan el cabello largo, en tanto que los hombres lo llevan corto. Después se aprovechó de esta característica física y creó la relación: cabello corto-inteligencia notable; y su contraria, cabellos largos-ideas cortas.

Sin este contexto físico social la afirmación sería ridícula, no podría causar ninguna molestia ni risa burlona, porque esto proviene de que las mujeres son reconocidas en la descripción de los cabellos largos, y ningún hombre se siente aludido por ella. Solo con este trasfondo la frase de Schopenhauer cobra sentido y adquiere toda la sorna que tiene.

Y si esto es así, entonces lo que hizo Schopenhauer no fue crear solo una figura burlona. Más bien, hizo patente un pensamiento mantenido y no expresado por la sociedad

En la actualidad, las mujeres han quebrado su caracterización como seres de cabellos largos. Ahora ellas lucen el cabello corto sin ningún problema. Sin embargo, tal corte sigue siendo propiedad de los hombres. El mejor caso que conozco es el de Audrey Tautou, quien la mayoría del tiempo lleva el cabello corto: cuando la prensa se refiere a su peinado lo denomina “a lo garçon”. Y no sólo eso: es usual que los textos hablen de este peinado como un “riesgo”, como si fuera altamente peligroso que una mujer lleve el cabello corto. Desde luego, se dirá que no a todas las mujeres “les queda bien”, y que solo algunas como Audrey Tautou o Anne Hathaway pueden lucir el cabello corto y largo con elegancia y belleza. Pero, ¿acaso a todos los hombres “les queda bien” el cabello corto, que muestra las irregularidades de su cráneo, hace prominentes sus narices y orejas? Nunca se dice que un hombre debería dejarse el cabello largo, porque es el que le sienta mejor. No: ¡se da por sentado que su cabello ha de estar corto! Y si no le queda bien, no se puede hacer nada.

Los trabajos que se hacen pasar por más viriles llevan el cabello corto a su máximo esplendor: los militares y en general los cuerpos policíacos obligan a sus miembros a llevar siempre el cabello corto. Esta es la presentación correcta de lo hombres, tal parece. Por ello las mujeres deben atenerse a estos estándares cuando entran a alguna de aquellas instituciones: son masculinizadas. A propósito de esto, es ilustrativo lo que dice la Secretaría de Defensa Nacional en su página de Internet, con respecto a la pregunta de si a las mujeres se les corta el cabello al entrar a estudiar ahí: “De ninguna manera, pueden traer el pelo corto o largo, pero por presentación cuando se lleva el uniforme el cabello de la mujer debe estar recogido.” A falta de cortarlo, se recoge. Pero la razón aducida es la presentación: ¿cuál presentación? La que tendría un hombre con el cabello corto.

Schopenhauer no andaba equivocado cuando afirmó que los cabellos largos indican ideas cortas, porque eso es lo que piensa la sociedad. Hace poco, un conocido me dijo que debía cortarse el cabello porque pensaba ir a una entrevista de trabajo. Ya se entiende: el cabello largo en un hombre indica falta capacidad y responsabilidad. Yo le respondí si quería cortárselo, a lo que me dijo que no: lo que es peor, ni siquiera él mismo se toma en serio con el cabello largo, pues debe afirmar su inteligencia ante los demás cortándoselo.

Si a estas alturas, el hombre aún cree que el cabello corto es su peinado, el correcto, el que debe llevar y el que manifiesta su capacidad e inteligencia para un trabajo. ¿Qué tan desaparecida, entonces, está la caracterización de la mujer con sus cabellos largos como animal de ideas cortas? A mi entender, nada desaparecida; está tan viva y fresca como cuando Schopenhauer lo pensó. El momento en el que su frase deje de ser cierta será cuando uno pueda llevar el cabello tan largo como quiera.

Bibliografía.

Schopenhauer, Arthur. Los dolores del mundo. Traducción: Mario de Oz. 1ª edición, Madrid: Diario Público. 2009. Colección: Biblioteca Pensamiento Crítico.

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3 comentarios en “El largo del cabello.

  1. Admiro la filosofía cáustica de Schopenhauer. Tal vez sea por ello que, en cierta forma, pueda llegar a estar de acuerdo con el planteamiento de esta entrada. No obstante, no cabe dudar en demasía de la misoginia de este pensador alemán, por muy hijo de su tiempo que él —como cualquier otro hijo de vecino— fuese.

    Ciertamente, es una suerte que Freud no naciese a tiempo de psicoanalizar la relación que mantuvo el filósofo con su madre; ¡acaso se nos hubiese edulcorado!

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    1. Es cierto, tiene usted toda la razón: Schopenhauer juzga mal a las mujeres y eso no es un misterio. Y no hay mucho que decir si acaso uno quiere defenderlo o edulcorarlo. Sus textos son muy claros, como también algunos de Nietzsche, y sin importar cuán brillantes fueron, estaban profundamente equivocados cuando de mujeres se trataba. Pero mi intuición en este texto fue que quizá (solo quizá) en esa frase había algo más que pura misoginia.

      Ahora, si me permite compartirlo, dudo un poco de lo que afirmé, cuando dije que la sociedad identifica los cabellos largos con las ideas cortas.

      Todo fue gracias a una chica cuya inteligencia admiro, a quien le conté esta intuición en una plática que giró en torno al cabello. Ella me contestó que solo en ciertos lugares un hombre con el cabello largo no es bien visto, como en la política o la fuerza pública; pero en otros lugares, un peinado de ese tipo es como cualquier otro o resulta atractivo. Me contó por ejemplo que varias mujeres se sienten atraídas por hombres con ese peinado. Así entonces, solo ciertas miradas, personas, instituciones o partes de la sociedad identifican los cabellos largos con las ideas cortas. De este modo, solo algunos compartirían la visión misógina de Schopenhauer. Pero lo que esto me da a pensar es que ahora ella se está llevando a cabo de manera velada, por instituciones privadas y del gobierno. La misoginia ya no se expresaría, como hizo Schopenhauer, porque eso no es “políticamente correcto”, pero sí seguiría muy presente en prácticas que pasan por aceptables.

      Muchas gracias por su comentario, y también por hacerme ver las dos erratas del final.

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