La teoría del todo.

Son ciertos los comentarios que se han hecho sobre el último trabajo de James Marsh: La teoría del todo (2014) no es su mejor obra, recurre a muchos lugares comunes, no ahonda en el trabajo científico de Stephen Hawking, apela mucho  a crear un sentimiento de misericordia y superación; y en general, es un filme biográfico más. Sin embargo, creo que todos estos comentarios son injustos, porque la cinta nunca pretende ser algo más que un retrato borroso y edulcorado de la vida de Stephen Hawking y Jane Wilde.

Basada en el libro de Jane Hawking (quien conserva el apellido de casada), Travelling to Infinity: My Life with Stephen, La teoría del todo se enfoca en su relación: desde el día en que se conocieron hasta el momento en que ellos, junto a sus tres hijos, se presentaron ante la Reina, en 1989, cuando Stephen Hawking fue condecorado como un miembro más de la Orden de los Compañeros de Honor.

Todo empieza con imágenes fuera de foco, coloreadas de dorado, en las que aparecen Stephen y Jane, junto a sus tres hijos. No me parece gratuito este inicio: desde el comienzo se anuncia que la cinta es sobre una familia, más que sobre el trabajo de un notable científico. Mientras, las luces nos indican el tono de la cinta: lo que viene será alegre, sin importar todas las complicaciones que surjan. Y el que ellos aparezcan desenfocados, pienso, indica la falta de detalle con la que se abordará la vida de esa familia. Es difícil condensar una vida en una película, y más una de tantos matices y sobresaltos como la Stephen Hawking, a quien a primera vista uno percibe dividido en dos grandes áreas: la personal y la científica.

Por supuesto, el tono meloso pudo ser evitado, y James Marsh tuvo la oportunidad de arriesgarse y apostar por un filme que no cayera en la conmiseración. Pero no lo hizo, prefirió movernos a la misericordia y crear, por ratos, un panfleto de superación personal, sobre todo por la secuencia en la que Stephen habla frente a un público y responde cuál es su postura ante la vida.

Me parece destacable esta apuesta por la vida, y es elegante la relación que se plantea entre el Cosmos y el microcosmos, en tanto que si el primero no tiene límites por qué habría de tenerlos el segundo. Además, ello contrasta muy bien con la actitud de Stephen cuando le dijeron que tenía sólo dos años de vida, y en una autoimposición de límites no sólo se encerró en su habitación; se recluyó en una de sus esquinas. Frente a este, el Stephen Hawking de la conferencia no ve los límites de su cuerpo, sino lo ilimitado de la mente (de aquí la secuencia en la que se para y recoge la pluma que se cayó), porque sin importar lo difícil que parezca la vida, siempre hay algo que se puede hacer y tener éxito en ello. Esta apuesta por la vida me parece interesante, pero el tono que le imprime James Marsh le resta fuerza, porque todo aparece como la superación de los límites de Stephen Hawking, así lo que nos queda es rendirnos ante él y aplaudirle, como en aquella secuencia.

Se le puede reclamar el tono grandilocuente a James Marsh, pero no el que pretenda algo más que eso: lo dejó claro desde su secuencia inicial. El tono con el que se enfocaría la vida de Stephen Hawking iba a ser dorado. La teoría del todo es honesta en este sentido, y la honestidad es un tesoro extraño.

Al ser un retrato borroso, entonces, The Theory of Everything ofrece algunas pinceladas de la relación entre Stephen y Jane Hawking. Como buenas pinceladas, las tomas son rápidas y los diálogos directos; y así también hay algunas secuencias muy bellas (al menos para mí), porque al hacer pinceladas siempre se consiguen algunos trazos admirables. Por sobre todo, pienso en la secuencia donde se conocen y enamoran, con una sola mirada.

Esta secuencia tiene otro rasgo interesante del filme: en el comienzo, La teoría del todo fue una antítesis.

Al principio de la cinta, se pasa de Hawking girando en su silla a las ruedas de la bicicleta sobre la que va el joven Stephen, en 1963, antes de que fuera afectado por su enfermedad. Antítesis: movimiento intensivo/movimiento extensivo. Y después, se postula otra más, en la secuencia en la que él y Jane se enamoran: Ciencia/Humanidades, que deviene en Explicación-científica-del-Cosmos/Creencia-en-un-Dios-creador. Ambas antítesis están presentes a lo largo de la cinta, si bien no son las que guían el filme. Pero lo importante, en este caso, no es resolver las antítesis, sino lo que ellas propician. Para La teoría del todo la síntesis es aburrida, por eso se resiste a las últimas palabras que menciona Stephen Hawking, cuando ve junto a Jane a sus tres hijos; se resiste al “mira lo que hemos hecho” con la última secuencia, en la que la película regresa sobre sí, hasta el momento en que se conocen Jane y Stephen. Busca plantear la antítesis otra vez; desde luego, este movimiento no es suave, y por ello aparecen sobreimpresiones o un retroceso se repite. Aquí está la resistencia a permanecer con una antítesis.

1.

Un bello plano en The Theory of Everything, de James Marsh:

Sin título 15
Fotograma de The Theory of Everything.

 

No es nuevo el uso de espejos, y para el caso, lo mejor que he visto últimamente ha sido en Sueño de invierno, de Nuri Bilge Ceylan. Pero aquí, el plano se hace bello por el todo: la amiga de Jane la apresura a irse, a separarse de Stephen, pero la resistencia y el deseo de quedarse juntos no se muestra con miradas (eso los atrajo), tras un corte, sino manteniéndolos unidos en el mismo plano, por el que antes pasó la amiga de Jane apresurándola. En la misma secuencia en la que se busca la separación se presenta el deseo de unión.

– Nota agregada el 4 de marzo de 2015.

2.

¿Por qué cuando Stephen y Jane se conocen y hablan por vez primera no están frente a frente, sino viéndose de reojo, uno al lado del otro?

Conjetura: si es cierto que en su encuentro se postula una antítesis, Ciencia/Humanidades, el sentido que tomará ella está marcado por la postura de sus cuerpos. No se enfrascarán en una lucha, frente a frente. Más bien, caminarán juntos, uno al lado del otro. La posición de sus cuerpos anunció su destino.

entdeckung-unendlichkeit-70354Título original: The Theory of Everything.
Título: La teoría del todo.
Director: James Marsh.
Guión: Anthony McCarten, basado en el libro Travelling to Infinity: My Life with Stephen, de Jane Wilde.
Producción: Tim Bevan, Lisa Bruce, Eric Fellner, Anthony McCarten.
Fotografía: Benoît Delhomme.
Edición: Jinx Godfrey.
Música: Jóhann Jóhannsson.
País: Reino Unido.
Año: 2014.
Elenco: Eddie Redmayne (Stephen Hawking), Felicity Jones (Jane Wilde), Harry Lloyd (Brian), David Thewlis (Dennis Sciama), Christian McKay (Roger Penrose).

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