P3ND3JO5: la juventud desde Perrone.

P3ND3J05_Pendejos

Nota: este texto, en el marco del Festival Internacional de Cine UNAM 2014, ganó el primer lugar en la categoría Licenciatura del 4° Concurso de Crítica Cinematográfica Fósforo, Alfonso Reyes. Así, todos los derechos fueron cedidos a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para su publicación en la revista Punto de Partida. Llevo mucho tiempo pensando si debía ponerlo aquí, porque consideraba que el llamar a éste un “texto ganador de concurso” le daba cierto aire de grandeza que no tiene, y con ello puedo envanecerme fácilmente. Pero pienso ahora que al resistirme a ponerlo ya me estaba envaneciendo, porque al ocultarlo le estaba otorgando mucha importancia. Cuando no es así: es sólo un texto más, que si bien los ilustres y muy respetados jurados de aquel concurso consideraron el mejor (o el menos peor, no lo sé… aunque si todos hubieran sido malos quizá habrían declarado desierto el premio); sin embargo, debe correr como cualquier otro texto lo haría… y como siempre queda a jucio de todo aquel que vea la película si esta crítica es adecuada o, quizá mejor dicho, cuán inadecuada es, pues según parece, si tras ver una película y leer una de sus críticas uno no disiente con al menos algo de ésta, entonces no se observó aquélla.

Por cierto, este texto, (quizá) mejor redactado gracias a la edición de la Revista, puede leerse aquí.

P3ND3JO5 es fruto del redescubrimiento que ha hecho Raúl Perrone del cine del ´20 (Cfr. Ana Bugni. Entrevista «Una charla cibernética con el director “punk” del cine independiente nacional antes de la presentación de Las Pibas en el Espacio Le Parc». Mdz online; Lupa, zoom contemporáneo.), cosa que podemos observar no sólo porque está filmada en blanco y negro, en formato 4:3 y además utiliza intertítulos, como el cine silente, sino también por los planos -y una secuencia de ella insertada en el tercer acto- que recuerdan La pasión de Juana de Arco (1928) de Carl T. Dreyer, además de El acorazado Potemkin (1925) de Sergei Eisenstein. Por lo demás, él mismo ha descrito bien su película: “una cumbiópera en tres actos y una coda, para ver de corrido”.

Es cierto que ésta es su estructura y difícil resulta el pormenorizarla, no obstante, bien se puede hacer el intento, claro está: en el primer acto, un joven skater tiene un problema con un vendedor de droga; en el segundo, dos jóvenes amantes, uno de ellos skater, enfrentan dificultades por la diferencia de edades; en el tercero hay más problemas y un trío en escena, una joven embarazada que quiere arreglárselas sola, un chico que cree que ésta es su chica únicamente por haber dormido con ella, y un skater que le repite a él que quizá debería intentar algo con un flaco. He aquí los tres actos de P3ND3JO5. La coda, por su parte, sólo es accesible al ver éstos; sin embargo, a decir verdad, la película debe considerarse no pensando sus actos por separado -no es gratuito que sea una cumbiópera para ver de corrido- sino viendo lo común en todos ellos.

Pues bien, desde el mismo título se nos advierte que lo que sigue es una obra sobre los jóvenes, porque si bien puede prestarse a interpretaciones erradas, ya que no es desconocido por nadie que la palabra “pendejo” es una ofensa, debemos notar, empero, la forma en que se escribió el título: no es exactamente aquella mala palabra, y de este modo se advierte que su significado no es el primero que llega a nuestra mente. Es preciso ir, en el diccionario de la Real Academia Española, hasta la séptima acepción para encontrar lo que ese título parece querer indicarnos: “pendejo”, dice, es la denominación vulgar en Argentina y Uruguay para los adolescentes, los jóvenes. ¿Por qué es ésta y no otra? La grafía del título nos da la pista, porque ella es parecida a la ke alguno5 jóvne5 dspliegan hoy, y aun también otros no tan jóvenes.

Ellos, ciertamente, son tema común en la filmografía de Perrone; según ha dicho él: “La adolescencia siempre estuvo presente en mis películas porque a mí me interesa mucho la mirada de los jóvenes y no la de los adultos.” (Nayla Madia. Entrevista «Raúl Perrone: “Con mis películas siempre apunto a una cuestión poética”». Artezeta. Revista digital.) En verdad, algo siempre es mostrado desde una u otra perspectiva, y la de él con respecto a los jóvenes es la de estos mismos, y en P3ND3JO5 presenciamos sus problemas, sueños, actividades, opiniones, etcétera, nunca menospreciándolos porque quien dirige la cámara, como ha dicho, los respeta y los quiere.

Pero este cineasta, que no sale de su natal Ituzaingó, en ningún modo ve sesgada su mirada por el amor y respeto e intenta hacer un elogio desmedido de esa etapa de la vida; al contrario, la presenta tal cual es, con todas sus luces y sombras. Éstas juegan un papel especial en el filme, y la fotografía en blanco y negro está hecha a la medida. La juventud, en efecto, se suele pensar con esos colores, porque a veces es muy triste y hasta trágica, pero otras es tan dulce, bella y luminosa como la visión del ser amado. Así, cuando el chico del primer acto está junto a Gime, quien se pinta las uñas, la habitación se encuentra sumamente iluminada; el plano, aquí, es más blanco que negro. De igual modo pasa cuando la pareja del acto dos está a solas, planeando ir a una fiesta: todo es luminoso, mientras la oscuridad está relegada a la otra habitación.

No se puede olvidar, empero, la oscuridad de la juventud: ella, podemos verlo en P3ND3JO5, proviene más que nada de la opresión de los adultos. Y como éstos detentan el control de toda estructura e institución, se entiende que no desde pocos lados los jóvenes son primero menospreciados, y después oprimidos: el que Perrone haya insertado un fragmento del noticiario conducido por Guillermo Andino, por ejemplo, no es gratuito, menos aún por su burlón encabezado: “drama adolescente en Ituzaingó”.

No parece ser un misterio que el avanzar de los años trae para ciertas personas el menosprecio de su vida pasada, siendo la infancia y la adolescencia las etapas más maltratadas: la primera se termina concibiendo como una en la que se carece de inteligencia, y así hablamos por ejemplo de “historias para niños”, como si éstas carecieran de retos intelectuales; la segunda, por su parte, se ve como una etapa de desorden, impulsiva y en la que nada se reflexiona, como el caos previo al orden y la responsabilidad de la vida adulta. Y los adultos en P3ND3JO5 son muestra de ello: sermonean y dan ordenes como si los jóvenes no supieran absolutamente nada, y como si ellos conocieran el modo en que se ha de vivir: “no descuides los estudios”, “no hagas renegar a tu vieja”, “no hagas cagadas, ¿querés tener treinta años y ser un boludo de la vida?”, etcétera.

Raúl Perrone se encarga, con maestría, de poner esto en imagen: la platica entre chico del acto dos y su papá, contraría a la luminosidad que ya se ha mencionado, se realiza casi a oscuras, como indicando el nulo reconocimiento que el uno tiene del otro. En los demás sermones, por otra parte, los personajes casi todo el tiempo ven al frente, y de este modo sus miradas no se encuentran, cuando éstas son muy importantes en el filme de Perrone: como canta Franz Ferdinand, los ojos encuentran a los ojos. (Franz Ferdinand; Franz Ferdinand, The Dark of the Matinée“) Y así podemos ver los primeros planos del acto dos, donde los ojos de la chica enamorada se encuentran con los del joven que la ama; y también los del tercer acto, donde está la constante mirada acosadora del vendedor de droga hacia el joven skater. Pero los ojos de los adultos que sermonean no encuentran los de los jóvenes, otra vez, como indicando el nulo reconocimiento que los unos tienen de los otros.

Extraña es, sin duda, la adolescencia: blanca y negra al mismo tiempo, a veces sumamente luminosa y otras muy oscura. Quien filmó P3ND3JO5 sabe esto, y hace uso de toda su maestría con la cámara, las palabras, la luz y el sonido para plasmarlo en formato 4:3. De este modo, tenemos paroxismos como el final del acto dos, donde todo es luminoso, y los tres jóvenes saltan de una cama a otra para siempre, porque las sobreimpresiones cobran materialidad al final -como también pasa en el acto uno-, dando entender que no es un pasado que permanece en forma de fantasma, sino un presente que siempre se ha vivido: la dicha de la juventud. Pero a ésta nunca la deja la parte oscura, no se puede olvidar: Perrone lo ha expresado con una música a todo volumen cantando que la dicha es “tan bonita que se va…”

Título: P3ND3JO5.
Director: Raúl Perrone.
Guión: Raúl Perrone.
Producción: Pablo Ratto.
Fotografía: Raúl Perrone, Hernán Soma, Bernardo Demonte y Fabián Bianco.
Edición: Raúl Perrone.
Música: Nomenombreswey.
País: Argentina.
Año: 2013.
Elenco: Mariano Blanco, Cabito, Yenien Teves, Eugenia Juárez, Fernando Daniel, Adrián Quiroga Hernández, Julieta María Borgna, Gonzalo Orquin y Nestro Gianotti.

Hemerografía.

Bugni, Ana. Entrevista «Una charla cibernética con el director “punk” del cine independiente nacional antes de la presentación de Las Pibas en el Espacio Le Parc» (2013, 7 de agosto). Mdz online; Lupa, zoom contemporáneo. Recuperado el 19 de enero de 2014 de http://www.mdzol.com/nota/482069/

Madia, Nayla. Entrevista «Raúl Perrone: “Con mis películas siempre apunto a una cuestión poética”» (2013, 20 de abril). Artezeta. Revista digital. Recuperado el 20 de enero de 2014 de http://artezeta.com.ar/raul-perrone-%E2%80%9Ccon-mis-peliculas-siempre-apunto-a-una-cuestion-poetica%E2%80%9D/

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