Amor índigo.

1.

Como en dos de sus obras más emblemáticas, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) y La ciencia del sueño (2006), así también Amor índigo tiene una pareja al estilo de Gondry: enamorada pero no empalagosa, sino cálida, dulce, divertida y, claro, con problemas en el camino. En ésta, Colin, con dinero para vivir sin trabajar, no carente de inteligencia ni de gracia, cae en la cuenta de su soledad al saber que sus amigos, Chick y Nicolas, tienen a alguien en su vida. ¡No es posible vivir en tal soledad! Por ello es que exige enamorarse. Pero el amor no es dominado sino que domina, ni puede ser exigido sino que se da. De este modo, en su primer encuentro con la adorable Chloé, por más que lo haya planeado, Colin se equivoca en su propio chiste, sus orejas terminan enrojecidas y hasta resulta que se ahoga con la bebida, sin embargo, aun así, ella le pide que se quede.

Los meses pasan después de su primera cita, y en una salida a patinar muy accidentada, de la que salen en camillas, deciden casarse. Hasta poco después de la boda, Michel Gondry era, por sobre todo, un creador. Así también lo atestiguan sus obras ya mencionadas, en las que, por decir sólo algo, ampliaba las cosas y los seres, inventaba maquinas, formaba mundos en los sueños y transformaba los recuerdos. Como éstas nació Amor índigo: pródiga en creaciones, que sólo desaparecieron donde la sencillez lo es todo, en el enamoramiento, el primer encuentro de Chloé y Colin.

Al comienzo, el mundo mostrado por Gondry era soleado, colorido, maleable, siempre en movimiento y todo fugacidad, para así darle paso siempre a una nueva creación. Por ejemplo: las comidas servidas por Nicolas, que Chick y Colin no tenían tiempo de acabarse porque, tan pronto como se les servía una, estaba lista la siguiente. Pero la destrucción en este mundo pasaba sin culpa, y quizá sin siquiera percibirse, por ser tan pródigo en creaciones: “no sufrió”, le dice Nicolas a Gouffé tras aplastar un insecto-timbre que siempre se regenera; y el segundo le dijo al primero que mandara la anguila “al cielo con jitomate y un toque de menta”, o sea, con delicadeza. No había crueldad ni malicia en este mundo. Y si es que sucedía una catástrofe, como la acaecida en la pista de patinaje, sólo se daba por accidente.

Pero después de la boda hubo una breve pelea: Nicolas se molesta porque, aun frente a Chloé, Colin hizo manifiesta la “negociación” que tuvo con la hija del dueño de un hotel, tras la que no se acomodó bien su camisa, para que les dieran alguna habitación. Y, a su vez, Colin se irrita porque Nicolas trata a Chloé como si fuera su amiga, pero a él como a un mueble. Así, aquél le arroja un zapato a Nicolas, que sin embargo sólo termina rompiendo un poco una ventana. Ésta es la primera acción hecha con malicia en todo el filme, y tras ella todo cambia.

La noche es lluviosa, empero, todos en el hotel la disfrutan. Chloé y Colin, antes de acostarse, saltan en las camas; al mismo tiempo, un rayo cae y oímos el trueno. Y Gondry ralentiza el tiempo, como si el último momento de dicha no quisiera irse, porque al acostarse el lirio de agua entrará por el agujero que hizo el zapato en la ventana, y se alojará en el pulmón de Chloé.

Así pasa y ella enferma. Gondry, por su parte, comienza a destruir su mundo. Primero quita poco a poco la luz y el color; se va deshaciendo de los inventos, incluso del más grande: el piano-cóctel; el movimiento también va desapareciendo; la fugacidad, que al comienzo era en pos de más, cada vez va dejando menos. En suma: el mundo se consume poco a poco.

Michel Gondry ya había mostrado su poder destructor en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, pero se resistió a hacerlo absolutamente. Es más, destruyó en pos de la creación: una nueva relación entre Joel y Clementine. Pero en Amor índigo destruye todo: su mundo y quienes lo habitan, con disparos, fuego, agua, enfermedad, pobreza, trabajo, dolor… Ésta es, sin duda, al menos para mí, su película más cruel.

1.1

En Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Michel Gondry se había resistido a ser sólo un destructor; era, más bien, un destructor-constructor, o sea, construía destruyendo. De este modo, cuantos más recuerdos se borraban de Clementine, tanto más se resistía Joel y buscaba una forma tras otra de salvarla. Así también, tanto más se afianzaba al punto en que al ser borrado el último recuerdo con ella, sin embargo, Clementine sobrevivió por medio de lo más efímero: la palabra hablada. Y así, con toda la destrucción, Gondry creó una nueva relación entre Joel y Clementine.

1.2

Al parecer, al cambiar la película después de la primera acción hecha con malicia en todo el filme, Michel Gondry nos hace notar que es el ser humano mismo quien causa su autodestrucción. No por error, ignorancia u omisión, sino por su propio deseo de herir y destruir. En Amor índigo, pues, Michel Gondry utiliza todo el arsenal (auto)destructivo de la humanidad.

1.2.1

Pero ya se ha visto que lo destructivo puede también construir; por ejemplo: el agua. Colin apareció, por vez primera en el filme, terminando de bañarse, y para deshacerse del agua agujeró su bañera con un taladro. Toda cayó entonces al departamento de abajo, al de Madame Davis, y ella puso una maceta con tierra, en la que tras caer toda el agua nació una hermosa flor. Más adelante el agua hace otra aparición, cuando Colin y Chloé van saliendo de la iglesia: todos van caminando menos ellos, que van flotando. Al final, Colin terminó donde comenzó: bajo el agua.

Con esta utilización del agua, al parecer, Michel Gondry muestra todo su poder destructor y creador: un mismo elemento, que creó cosas bellas y representó la felicidad o una máxima dicha, lo utilizó para terminar con lo último que tenía Colin, su vida.

1.3

Pero quizá en Amor índigo Michel Gondry sea también un destructor-constructor, aunque más radical que en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos: de todos los colores, volúmenes y formas del comienzo de la película, al final sólo sobreviven dibujos simples hechos a mano; y de todos los inventos y cosas con vida del inicio, al final sólo se salva un pequeño ratón. ¿Qué podrá indicar esto? Quizá después de todo, al final vemos lo más noble y bello en el ser humano o el mundo, que no es grandilocuente, ni mastodóntico ni excesivo, sino sencillo, como el enamoramiento. Pero, al parecer, debemos destruir mucho para hallarlo.

2.

Escuchar la voz de Audrey Tautou hace desaparecer lo seco y toda la frialdad de mi corazón.

3.

En Una Investigación filosófica de Philip Kerr, hay un asesino cuyo nombre clave es Wittgenstein. Éste asesina a otros que son asesinos en potencia, que también cuentan con nombres clave de, llamémosles así, pensadores, tales como Byron, Kant, Keats, Russell, Sócrates, etcétera.

Sobre cómo los asesina, Wittgenstein escribe: “Siempre les disparo en la cabeza, pero no sólo para asegurar los resultados. Creo que lo hago porque es en la cabeza -tanto la suya como la mía- donde está el origen de todos los problemas: los suyos y los míos.” (Philip Kerr. Una Investigación filosófica. p. 19.) Es sumamente llamativo el que pensadores sean asesinados con un disparo en la cabeza, porque es ahí donde comienzan sus problemas.

En Amor índigo, Alise asesinó a Jean-Sol Partre, y al hombre que le vendía libros a Chick, con un arranca-corazones. Aquí, el método tampoco me parece gratuito. Jean-Sol Partre veía cómo las personas se aplastaban las unas a las otras sólo por verlo, y supongo que sabía que afuera la policía incluso disparaba contra algunos, pero nada de esto le preocupaba; es más, el problema que alteró a quien hablaba por un altavoz no fue nada de esto, sino que Jean-Sol Partre había roto su pipa. El vendedor de libros, por su parte, supongo, sabía cuán obsesionado estaba Chick con Jean-Sol Partre, y aun así le seguía vendiendo libros.

El problema de ellos, parece, estaba en su corazón: veían destrucción a su alrededor, en gran parte causada por ellos mismos, y permanecían impasibles. Al usar un arranca-corazones para asesinarlos, Alise los asesinó justo ahí donde estaba el origen de su problema. Y quizá también el de ella: Chick me dejó y ahora voy a matarlo a usted.

4.

Kant escribió en el “Prólogo” a la primera edición de la Critica de la razón pura que el segundo capítulo de la “Analítica trascendental”, que lleva por título Deducción de los conceptos puros del entendimiento, son las investigaciones que mayor trabajo le costaron. (Cfr. Immanuel Kant. Crítica de la razón pura. A, XVI.) Se entiende que fue un trabajo largo de reflexión, que tuvo como resultado no pequeña y simple obra en la historia de la filosofía, sino todo lo contrario.

Por su parte, un dolor en la muñeca fue el trabajo que le costó a Jean-Sol Partre escribir otro volumen de sus obras, además de que publica doce artículos por semana. Esto da a pensar que ahora producimos textos con extrema facilidad, sobre cosas que apenas y pensamos unos segundos -sí, por cierto, esto bien puede ir contra lo que hay en este blog. De este modo, si la calidad, relevancia, belleza, profundidad, importancia, etcétera, de algo depende de cuánto tiempo se le dedica a su reflexión, entonces estamos produciendo muchos textos vanos.

5.

Después de la primera acción hecha con malicia en todo el filme, y de que el lirio de agua se alojara en el pulmón de Chloé, vemos a la policía “controlando” -a empujones y disparos- a todas las personas que querían entrar a oír y ver a Jean-Sol Partre. Como si sólo donde hay malicia fuera necesaria la represión.

6.

Asumo que éstas son las patrullas, según Michel Gondry:

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Interesante es su figura: para desplazarse, aplasta. En algunas secuencias vemos cómo aplasta a algunos, por ejemplo, e incluso Colin estuvo a punto de ser atropellado por una.

7.

Todos los trabajos de Colin son material de reflexión, pero hay uno que además es muy, muy, muy extraño: aquel en el que trabajaba para la Administración dando las malas noticias. Este trabajo es horrible, dijo él. Sin duda, me parece, es un trabajo maldito: tiene el viejo tormento de sufrir dos veces, al conocer de manera anticipada lo que sucederá y al pasar. Un día anterior, Colin “caminó por la calle y su corazón se hizo de plomo, porque al día siguiente Chloé estaría muerta”; y sí, así pasó, ella murió al día siguiente.

7.1

Creo que el final funesto de Amor índigo se nos había dicho desde mucho antes, y se le había mostrado a Chloé y Colin incluso desde la primera cita: ¿por qué fueron ellos a las pajareras, cuando nadie iba ahí? Esta secuencia sale de tono, pues el comienzo es por sobre todo colorido, pero ella es sombría. Casi al instante, Gondry los hace salir, pero ralentiza el tiempo, como si les costara un esfuerzo indescriptible el escapar de ahí.

Antes de la frase más terrible de todas: “Chloé est morte”, aparece la misma secuencia en la que vimos a Chloé y Colin salir de donde estaban las pajareras, pero en reversa e igual ralentizada. O sea, nunca lograron escapar ahí. Estaban condenados desde el comienzo. Y nosotros también, pues vivimos el viejo tormento de sufrir dos veces: sabíamos por adelantado que el final iba a ser funesto; y sí, así fue.

La pregunta me atormenta: ¿por qué fueron a las pajareras, cuando nadie iba ahí?

cartel-oficial-amor-indigo.jpeg w=420&h=600Título original: L’écume des jours.
Título: Amor índigo.
Director: Michel Gondry.
Guión: Michel Gondry y Luc Bossi, basados en el novela de Boris Vian, La espuma de los días.
Producción: Luc Bossi, Xavier Castano, Genevieve Lemal, Julien Seul y Arlette Zylberberg.
Fotografía: Christophe Beaucarne.
Edición: Marie-Charlotte Moreau.
Música: Étienne Charry.
País: Francia.
Año: 2013.
Elenco: Romain Duris (Colin), Audrey Tautou (Chloé), Gad Elmaleh (Chick), Omar Sy (Nicolas), Aïssa Maïga (Alise), Charlotte Le Bon (Isis).

Bibliografía.

Kant, Immanuel. Critica de la razón pura (edición bilingüe: alemán-español). Traducción, estudio preliminar y notas: Mario Caimi. 1ª edición, México: Universidad Nacional Autónoma de México – Universidad Autónoma Metropolitana – Fondo de Cultura Económica. 2009. Colección: Biblioteca Immanuel Kant.

Kerr, Philip. Una investigación filosófica. Traducción: Mauricio Bach. 4a edición, Barcelona: Editorial Anagrama. 2011. Colección: Compactos/231. [Versión epub del libro]

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2 comentarios en “Amor índigo.

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