El mundo de Beakman.

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El mundo de Beakman es, sin duda, una de las series que ha tenido la mayor aceptación y admiración de todos aquellos que la han visto. Es, en efecto, muy difícil encontrar un comentario negativo a propósito de ella. No obstante, debemos reconocerlo, todo esto sucede, en su mayoría, debido sólo a un par de características: “es una serie educativa, que es al mismo tiempo divertida”, dicen sus admiradores. Más aún, para acrecentar esto, la comparan con otras series: “otras no le enseñan nada a los niños”, dicen algunos; “las otras series sólo muestran acciones ridículas y tontas”, dicen otros.  “¡Debe haber más series como El mundo de Beakman!”, terminan exclamando casi todos.

Es cierto, tampoco podemos negarlo: aquellas características admiradas y ensalzadas están presentes. Pero El mundo de Beakman cuenta con algo que, hasta donde hemos visto y sabemos, no ha sido documentado y que, sin duda, merece serlo.

Hasta donde sabemos, ella es la primera serie donde apareció lo que hemos llamado despliegue vertical. Las series, usualmente, se despliegan horizontalmente, esto es, los personajes se mueven en distintos lugares de un mismo plano de realidad: su casa, el trabajo, la escuela, la calle, etcétera. Sólo recorren el mundo o, mejor dicho, su mundo, y las acciones van dándose o los sucesos acaeciendo en un lugar, después en otro, y después en otro. Despliegue horizontal, porque los personajes se mueven en más y más lugares que, sin embargo, están siempre conectados por pertenecer a un mismo plano de realidad.

El despliegue vertical, por su parte, es bien distinto. Mientras que en el despliegue horizontal sólo hay un plano o, si se prefiere, una capa de realidad; por su parte, en el vertical hay, hasta ahora, según lo que hemos visto, dos capas. Estas dos capas, en El mundo de Beakman, son: el laboratorio, por una parte, donde se mueven Beakman, Lester, Josie, Liza o Phoebe; y, por otra, el Polo Sur, donde se mueven los pingüinos Don y Herb.

En el despliegue horizontal, entonces, todos los lugares están conectados por pertenecer a un mismo plano de realidad. Y pueden afectarse multidireccionalmente en tanto que los personajes llevan lo acaecido de uno a otro: los cinco años que vivió Oliver Queen en la isla son llevados a su regreso a Ciudad Starling, en Arrow. En cambio, en el despliegue vertical, como una capa ha de estar necesariamente abajo y otra por encima, la forma en que se afectan es diferente: aquí, los personajes no pueden llevar lo acaecido en una a la otra, porque al tener dos capas de realidad, hay dos grupos distintos de personajes, que no pueden ir a la otra capa sin eliminar, al menos temporalmente, la suya: como cuando en La casa de Dani el Coordinador Zang y la Coordinadora Zark se teletransportaron a la casa de Dani, y desapareció, mientras estuvieron en ella, la capa de realidad en la que siempre habían estado.

La forma en que se afectan las capas es, entonces, diferente a como sucede en el despliegue horizontal. ¿Cómo se afectan las capas en el despliegue vertical? Hasta ahora, el problema sólo ha sido resuelto gracias a una mediación: la televisión. Véase tal mediación en El mundo de Beakman: ahí, donde el laboratorio es la capa inferior y el Polo Sur es la superior, los pingüinos, en ésta, sólo pueden ver lo que sucede en la capa inferior encendiendo la televisión. Es más, todos en el laboratorio saben que alguien, al otro lado, los está viendo en un televisor. La afectación, entonces, entre las capas está mediada por la televisión, y lo mismo sucede en La casa de Dani.

Esta afectación mediada entre las capas provoca, además, que haya una diferencia en el conocimiento: la capa superior conoce casi todo de la capa inferior, pero ésta conoce muy poco o nada de aquélla. Por ejemplo: todos en el laboratorio saben que alguien, al otro lado, los está viendo en un televisor, pero nadie se imagina que los que están al otro lado son dos pingüinos en el Polo Sur. En cambio, no es preciso explorarlo mucho, es obvio que los pingüinos saben casi todo lo que sucede en el laboratorio. Y, es más, no sólo lo conocen, sino que también tiene el poder de interpretar, de comentar, de juzgar, etcétera. La capa superior, entonces, no sólo es superior por encontrarse encima de otra, sino también porque tiene mayor poder: en el caso de El mundo de Beakman se refiere al conocimiento. Pero tal poder puede ampliarse a otros aspectos, o magnificarse al grado, incluso, como en La casa de Dani, de controlar el libre suceder de los acontecimientos: el Coordinador Zang y la Coordinadora Zark pueden retroceder y pausar lo que sucede en la casa de Dani.

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