El rey león.

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El suponer que se vive según o en una sucesión temporal, todo parece indicarlo, nos lleva a instaurar categorías que permitan ordenarla, pues de otro modo no contaríamos con alguna forma para referirnos a acontecimientos en uno u otro lugar de esa sucesión temporal. Incluso la forma más sencilla, nombrando los acontecimientos de forma seriada, nos serviría para ello: A, B, C, D, E, F, G, H… Mas hacerlo de forma tan precisa terminaría resultando muy complejo y poco eficiente, así que en el habla corriente hubo que sacrificar precisión en pos de sencillez y eficiencia. Categorías como pasado, presente y futuro, y las que se subsumen en ellas: ayer, antier, hoy, ahora, mañana, pasado mañana, etcétera, son, suponemos, las que se quedaron en el habla corriente.

Con categorías que nos permitan referirnos a acontecimientos en uno u otro lugar de la sucesión temporal, no obstante, surge un problema más complejo, porque en él intervienen, en pocas palabras, todas aquellas cosas que son parte de uno mismo, como la inteligencia, los sentimientos, las inclinaciones, el carácter, etcétera, y éste es el cómo se relaciona uno con los acontecimientos de la sucesión temporal dentro de las categorías pasado y futuro, pues con los del presente no parece haber relación sino que ellos, más bien, son vividos.

El rey león, creemos, es una película que, entre otras cosas, se ocupa de dos tipos de relación que se puede tener con el pasado.

Pues bien, comencemos desde lo primero que se nos muestra: la película se llama El rey león, ella no se llama así porque cuente la historia del león que es el rey, en este caso se llamaría Mufasa, o del león que llegará a ser rey, si fuera así se llamaría Simba. El rey león es un título impersonal, que bien puede aplicarse a cualquiera de los tres leones: Mufasa, Scar y Simba, pues todos ellos, en efecto, fueron reyes. Siendo así, que puede aplicarse a cualquiera de los tres, nos inclinamos a pensar que él es más bien un título descriptivo de la condición sin la cual no sería posible nada de lo acontecido, ya que para que todo se desarrolle en la película parece ser necesario que haya siempre un rey en turno: Scar toma el lugar del rey Mufasa, y Simba el del rey Scar.

Tal título, pues, al hacer referencia a esa condición, según parece, está siempre en tiempo presente: no hay ningún momento en el que pueda decirse algo como “hubo un rey león”, ya que siempre hay un rey león en turno. No obstante, en la película nos vemos obligados a tomar el punto de vista de uno de los tres leones, el de Simba, y así, para nosotros, él, y sólo él, es el rey “por derecho” después de la muerte de Mufasa. Ello puede explicarnos la estructura de la película: la mayor parte de ella trata sobre aquello que le sucede a Simba cuando éste ya es mayor, o sea, cuando es ya rey; es más, tenemos claro que lo importante se encuentra en esa etapa de su vida, pues nunca sabemos cómo pasó su crecimiento, es decir, en el comienzo de la película lo vemos como un cachorro hasta que conoce a Timón y Pumba, y después, en un salto temporal, vuelve a aparecer acompañado de ellos, pero siendo ya mayor. En este sentido, la época de cachorro no es la “parte principal” de la película, sino que es más bien una inserción de pasado.

Recapitulando, entonces, la condición sin la cual no sería posible nada de lo acontecido está siempre en presente: siempre hay un rey en turno. Pero para nosotros, después de la muerte de Mufasa, el rey “por derecho” es Simba, y no Scar. Así, la mayor parte de la película vemos al Simba que es ya rey. Sin embargo, él es un rey que no quiere ser rey, porque su pasado, piensa, no le permite ir a reclamar el trono.

Todo, pues, gira en torno al cómo se relacione Simba con su pasado, pues dependerá de ello el ir o no ir a reclamar el trono que merece “por derecho”.

Después de su huida, donde el rey Simba se aleja su pasado, conoce el primer tipo de relación que se puede tener con éste: el hakuna matata. Una forma de ser y vivir, según refiere la canción, que consiste en vivir sin preocuparse, pues el pasado siempre debe dejarse atrás, dice Timón. Tal posicionamiento frente al pasado puede verse desde un lado positivo y otro negativo: el primero consiste en que el hakuna matata sería una expresión que se refiere al pasado y, sin embargo, su intención está dirigida al presente, es decir, nos diría, al fin de cuentas, “vive el momento” o, más precisamente, “deja de preocuparte por el pasado y ocúpate, mejor, del presente”. En este sentido, el hakuna matata sería una expresión que nos mueve a actuar, desde el pasado, en el presente, en vez vivir lamentándose. Por el contrario, desde el lado negativo, el hakuna matata sería una expresión que nos incitaría a ser y vivir despreocupados, esto es, que nos diría que olvidemos el pasado y que no hagamos nada en el presente. Estas lecturas de la misma frase son bien distintas, pues en tanto que la primera no se ciega ante el pasado, la segunda sí lo hace. Más aún, la primera, al no hacerlo, permite actuar en el presente desde el pasado, mientra que la segunda nos incita a ser más bien seres que viven el presente despreocupadamente, pues si éste terminará siendo pasado, y el pasado hay que olvidarlo, entonces no importa cómo se viva si al final terminará olvidándose.

Según parece, Timón y Pumba hicieron la segunda lectura, pues ellos viven, digámoslo así, como vagabundos despreocupados. Simba, al encontrarse con ellos, naturalmente, adoptó la misma lectura. Al hacerlo, olvidó su pasado y, por lo tanto, su presente como rey. Por ello su padre le reclama el haberlo olvidado, y por ello su pasado tuvo que encontrarlo a él: Nala intenta cazar a Pumba y Timón.

El pasado de Simba, al haberlo encontrado, exigió de él un nuevo tipo de relación. Ésta le fue enseñada por Rafiki: del pasado hay que aprender, dijo él. Tal tipo de relación, quizá al igual que el hakuna matata desde la lectura positiva, permite actuar en el presente desde el pasado, aunque ella agrega algo a ésta: el aprendizaje. El hakuna matata desde la lectura positiva dice “desde el pasado en el presente”, mas no refiere nada más. Rafiki, por su parte, dice qué es lo que se toma del pasado: enseñanzas. Su ejemplo, cuando golpea a Simba con el bastón, da a entender que son enseñanzas para no cometer los mismos errores.

Como sea, al final, la película nos muestra que la postura de Rafiki es la mejor, pues ella fue la que le permitió al rey reclamar su trono, y volver así todo a como era en los viejos y buenos tiempos del rey Mufasa, el cual también seguía la postura de Rafiki: no olvidar el pasado y sacar enseñanzas de él, muestra de ello es, quizá, que en el cielo veía a los antiguos reyes que siempre están vigilándonos.

Título original: The Lion King.
Título: El rey león.
Director: Rob Minkoff y Roger Allers.
Guión: Irene Mecchi, Jonathan Roberts y Linda Woolverton.
Productores: Don Hahn, Alice Dewey, Don Hahn, Thomas Schumacher.
Edición: Ivan Bilancio.
Música: Hans Zimmer (Canciones: Elton John, Tim Rice)
País: Estados Unidos.
Año: 1994.

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